Riaño, Mirador de las Biescas y la Cueva de La Vieya’l Monte

Cueva de La Vieya’l Monte y Mirador de Las Biescas
Riaño (León)

El paseo que nos conducirá hasta la Cueva de la Vieya’l Monte arranca justo antes de la entrada en el largo viaducto que atraviesa el embalse para llegar a Riaño. Estamos en una pista amplia que inicia una suave cuesta para internarnos en el pinar de la Corván y seguir bordeando el pantano que queda a mano derecha de la marcha con los montes de caliza de la cordillera cantábrica leonesa y toda su foresta en la que abundan los robles, hayas y otras especies de la reserva leonesa de vida silvestre. Tejos y acebos acompañan en el mes de mayo a la flor emblemática de la montaña de León, el capilote o narciso  con su característico amarillo. Se encuentran también plantas aromáticas y medicinales como la genciana y abundantes cantuesos, endrinos, tomillos, té de roca, espinos albares y serbales de cazadores.

El recorrido es tranquilo hasta salvar la altura de unos 180 metros que se acentúan en su tramo final a la llegada al Mirador de las Biescas desde el que contemplar enfrente el mítico pico Yordas y el estrechamiento de Bachendo sobre las aguas del embalse. Las vistas de estos parajes en los que todavía vive el oso pardo, son magníficas.

A media altura en la subida hacia el mirador se abre a mano izquierda una empinada y corta senda a través del bosque que nos conducirá a la Cueva de la Vieya’l Monte. En este lugar mágico se dice que vive la bruja buena que amasa y hornea el pan que antes regalaba a los leñadores para la merienda de sus hijos y que ahora, en forma de regalos navideños, les lleva hasta las casas para dejarlos al lado de su imagen, representada por una muñeca que suele descansar al pie del ramo leonés de Navidad. La cueva  está amueblada con un camastro, tiene un horno de pan a la entrada, una mesa y un puchero sobre un fuego bajo, además de una cesta de mimbre donde los visitantes, niños y mayores, dejan sus cartas con las peticiones de los regalos.

Costumbres y leyendas antiguas que vienen a cruzarse con la vida moderna y revivir en las costumbres actuales. No le faltarán canciones a esta vieja del monte amable y bonachona que se preocupa de los niños.

En un total de 6 kilómetros de ida y vuelta no puedes encontrarte con más facilidad tanta belleza reunida y tanta magia. Prueba a vivirlo.

González Alonso
..ENLACE A OTRAS FOTOS DE LA RUTA: https://photos.app.goo.gl/vpRwNtzpesqa9qF77

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