Belmonte

Belmonte (Cuenca) en la jornada del 31 de agosto de 2021

P1220203Buscando destinos por España de norte a sur, siempre –o casi siempre- pasarás por el centro, dominado por la Meseta que cruzan la cordillera Central y los Montes de Toledo, que conocimos también en los años de escuela como la Oretana. Un paisaje en el que dominan las planicies salpicadas de cerros y altozanos, los campos cerealísticos y las encinas agrupadas en manchas dispersas ofreciendo una variada gama de tonos verdes, ocres, rojos y amarillos cambiantes según la estación del año. ¿Por qué no recorrer con calma y curiosidad esos mil kilómetros de paisajes y hacer escala –por ejemplo- en lugares como Belmonte?

Belmonte – o Bellomonte en su origen y primera acepción – puede parecer una imagen congelada en el tiempo del siglo XV que te permite recrear sin ningún esfuerzo de imaginación el modo de vida de la localidad conquense, de reminiscencias visigóticas y árabes y recreada por su mayor valedor, el todopoderoso, influyente, ambicioso y fabulador don Juan Pacheco, primer marqués de Villena y tercer Señor de Belmonte. Este personaje que hizo del rey Enrique IV un títere, pretendió casar a una de sus hijas con Fernando de P1220141Aragón contra los intereses de Isabel, la que luego se conocería como la Católica. Muchas cosas le salieron bien y algunas mal. Pero, entre todas ellas, mandó construir el fabuloso castillo que se alza sobre el cerro de San Cristóbal, de estilo gótico-mudéjar, y que se enseñorea con altivez de los extensos territorios manchegos visibles desde sus torres almenadas. También se procuró un lugar privilegiado para el descanso eterno entre los recios muros de la colegiata de San Bartolomé, con tumba de alabastro. Sobresale, entre los motivos artísticos con obras de Salzillo, el espectacular coro historiado en madera tallada. También se conserva la pila bautismal de otro hombre insigne, Fray Luis de León. Sigue leyendo

Andar por Asturias

ANDAR POR ASTURIAS.- agosto de 2021

GIJÓN15Hay ocasiones para descubrir lugares y hay ocasiones para redescubrirlos. En uno y otro caso siempre tenemos la oportunidad de disfrutar el viaje y enriquecer nuestra experiencia del conocimiento del mundo que nos toca vivir.

Vayamos, en lo que concierne a estas líneas, a los lugares por los que tuve la suerte de pasar en los días finales de un mes de agosto que quisieron ser veraniegos por tierras asturianas.

Oviedo, capital del Principado, patria de la Regenta, y sus calles en torno a la catedral, la plaza del Ayuntamiento y el Fontán, ese sorprendente reducto porticado que acoge mercados, tiendas tradicionales de alimentación y repostería con sus tentadores carballones o las casadielles. Más allá, la emblemática calle Uría, arteria principal de la ciudad, su teatro Campoamor o el espacioso parque de San Francisco en el que antaño fuera reclamo principal un viejo oso que allí vivía enjaulado. Hasta el centro de la noble ciudad de Oviedo llegan en el aire los ecos prerrománicos del arte asturiano de Santa María del Naranco.

Del mismo estilo prerrománico asturiano precitado hemos dejado antes atrás, viniendo deSTA CRISTINA DE LENA2 León, en la villa de Pola de Lena, la magnífica y pequeña iglesia de Santa Cristina de Lena y todas las esquinas de los contrafuertes que rodean el templo y que la gente cuenta de manera compulsiva para comprobar si son las trescientas sesenta que dicen que son.

Sobre la recortada y escarpada costa asturiana sobresale el Cabo de Peñas, del que se dice que es el más septentrional de España; sus fuertes acantilados y la pradería que tiñe de verde el paisaje hasta confundirse con los azules del mar y del cielo en la raya del horizonte, causan viva impresión al viajero. También conmueve conocer cómo estos mismos acantilados fueron usados en la última guerra civil española del 36 como lugar de ejecución de presos republicanos en un capítulo más del rosario de tristes capítulos de aquella desgraciada historia. Sigue leyendo