Badajoz: de la Mina Jayona a Monesterio pasando por Regina, La ermita de la Virgen del Ara, Llerena y Fuente de Cantos

Mina Jayona – Regina, ciudad romana – Ermita Virgen del Ara – Llerena – Fuente de Cantos y Monesterio
13 de septiembre de 2022

mina jayonaMina Jayona

Partiendo de Montemolín hacia Mina Jayona la carretera se abre paso con pereza de curvas y desniveles que dejan atisbar o contemplar abiertamente los paisajes de Sierra Morena. Desde lo alto de esta monumental mina ya en desuso la vista se pierde por entre las estribaciones de las cumbres de la sierra hacia Andalucía. Los olivares se enseñorean del paisaje junto al abundante matorral mediterráneo; al otro lado se extienden las llanuras de la campiña cerealista con sus variadas tonalidades bajo un cielo cubierto que acabaría por descargar su agua en forma de chaparrón. A medida que nos acercamos a la mina Jayona, a ambos lados de la carretera se distinguen, de manera discreta, diferentes granjas y explotaciones agropecuarias. El recorrido, en sí, ofrece la alegría de una Naturaleza en paz consigo misma y en la que la huella de la actividad humana no es protagonista, suavizada por el paso del tiempo y la vegetación del entorno.

Toda la zona que describimos se viste de arbolado variado propio del clima Mediterráneo. Se suceden las encinas, verdaderas dueñas del paisaje junto con los quejigos y acebuches. Las orillas de arroyos y ríos abundan de fresnos y sauces, además de las vistosas adelfas. Según tenemos entendido también se dan otras variedades como el madroño, la rosa de Alejandría, las jaras, romeros y orquídeas. Hemos distinguido algunas, pero otras no hemos sabido identificarlas. Pudimos ver sobrevolar, eso sí, a las águilas culebreras, y por allá andarían los linces, los murciélagos y los búhos. Pero, naturalmente, solamente lo alcanzamos a imaginar. Es, en definitiva, un lugar rico en vida animal y vegetal, uno de los reductos naturales que merecen ser protegidos y conservados por encima de cualquier interés industrial o comercial.

VIRGEN DEL ARA2Regina

Iniciando el descenso hacia Llerena por el serpenteante puerto de montaña nos encontraremos, al oripié de la montaña, una extensa planicie en la que se asientan los restos arqueológicos de  Regina y su teatro romano, no muy grande y bien conservado, junto con los restos de la ciudad excavada en gran parte, bien documentada con carteles explicativos que te permiten hacerte fácilmente una idea de la magnitud e importancia de este enclave romano.

Ermita de la Virgen del Ara

Continuando la ruta a pie de sierra, no tardaremos en ascender y cruzar por una pista rural rodeada de olivares y matorrales que se adentra por estos paisajes serranos hasta alcanzar la pequeña explanada sobre la que se asienta la ermita de la Virgen del AraVIRGEN DEL ARA13, declarada Bien de Interés Cultural. Y, sin duda, hay más que razones para esta declaración por la riqueza artística y arquitectónica que encierra en un lugar tan singular. El paraje corresponde al término municipal de Fuente del Arco. La ermita, rematada con una torre de espadaña al comienzo de la nave y una cúpula sobre base octogonal al otro extremo del altar, causa sorpresa y admiración por lo pintoresco del entorno y la exuberancia de pinturas al temple y al óleo que cubren todas las paredes y los techos de la única nave de medio cañón del templo que en su tramo último próximo al altar se convierte en bóveda de crucería. De estilo mudéjar, deja ver restos y vestigios romanos anteriores o bien traídos para su construcción. Destaca en su exterior la sobria arquería de la entrada y se conserva una pequeña vivienda junto con la sacristía, un lagar y un molino de aceite. Como puede verse, las instalaciones aledañas a la ermita tuvieron un uso artesanal y fue, por mucho tiempo, custodiada por una cuidadora o santera a la que se le atribuye el llamado milagro del aceite. Sin embargo, la verdadera leyenda sobre la que se alzan los muros de la ermita se refiere al rey musulmán Jayón y su hija. Según cuentan, este rey moro se quedó ciego y sus días transcurrían en medio de la melancolía y la tristeza sin poder disfrutar las vistas de su reino. Pero quiso la suerte que a su hija Erminda se le apareciera en este mismo lugar sobre las ramas de una encina una joven muy hermosa vestida de blanco que resultó ser la Virgen María. La niña le pidió a la Virgen que curara la ceguera de su padre y ésta se lo prometió a cambio de convertirse al cristianismo. Padre e hija aceptaron el trato y el milagro devolvió la vista al rey que, una vez convertido al cristianismo con toda su población mora, mandó construir la ermita. Algún moro renegado no quiso contribuir con su trabajo y recibió el castigo por parte de los demás apresándolo con un cepo, pero la mediación nuevamente de la Virgen le devolvió la libertad y rescató del castigo. El tema de la leyenda está recogido en un cuadro y la iconografía del altar mayor con la representación de las figuras del rey y su hija ataviados al modo moro.

En medio de la atmósfera mágica de las leyendas y los parajes que rodean la ermita, laVIRGEN DEL ARA18 inesperada contemplación de las pinturas de su interior, la mayor parte de ellas realizadas a partir del siglo XVII, te retiene en el lugar y con asombro vas descubriendo las historias representadas en las paredes y el techo sin que haya un metro cuadrado descubierto, empezando por las cuatro mujeres de la parte del coro por donde se abre una puerta y da entrada con un arco carpanel a la ermita, además de la entrada lateral, estando las imágenes de las mujeres acompañadas de alegorías que se corresponden con los cuatro continentes y siguiendo por las 26 piezas con pasajes del libro del Génesis. Da la sensación de encontrarse dentro de un precioso estuche profusa y delicadamente ornamentado. El lugar, realmente mágico, ha merecido con justicia el apelativo de capilla Sixtina de Extremadura.

Llerena

Con la cabeza llena de imágenes tan singulares como hermosas de los lugares de Regina y la Virgen del Ara, nos vamos acercando a Llerena. La huella del Reino de León se abre paso a través de la historia medieval y los siglos de trashumancia con las Cañadas Reales Leonesas recorriendo el territorio para llegar a las dehesas y pastos de invierno de los rebaños llegados de los puertos de montaña leoneses, donde pasaban el verano. Y Llerena, con su historia, nos devuelve a la memoria de un pasado repleto de cosas sorprendentes.

Se halla la que fuera declarada ciudad en 1640, en la comarca de la Campiña Sur, en Sierra Morena. Fue conquistada por Pelayo Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago y, además de sede del Priorato de San Marcos de León, sirvió de centro administrativo de la Provincia de León de la Orden de Santiago en Extremadura, desde la cual se gobernaban más de 30 pueblos dependientes del prior de la Orden de San Marcos de León; en Llerena se celebraron las Corte en 1340 con el rey Alfonso XI de León y Castilla y fue repoblada, principalmente, con familias leonesas, cántabras y vascas. El asentamiento judío fue muy importante con más de 600 familias que quedarían reducidas  a 125 tras la expulsión de los judíos en 1492. Alcanzó un alto nivel económico y cultural con la convivencia pacífica de las tres culturas, cristiana, judía y musulmana. Pero las cosas cambian y en 1508 se instaló en Llerena el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

LLERENA9La ciudad de Llerena conserva una admirable arquitectura y  el centro de la ciudad fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1966. Casi todos los edificios singulares se encuentran en la Plaza de España o sus alrededores. Te admirarán el Palacio de los Zapata, que fue sede de la Inquisición; la iglesia de Nuestra Señora de la Granada son su fachada barroca y torre de ladrillo, en el lado sur, destacando su balconada con arcos de dos pisos; la muralla urbana que es un edificio de carácter defensivo del siglo XIII reconstruido anteriormente por Alfonso IX de León, con magníficos muros de mampostería, sillarejo y cantos rodados; la iglesia de Santiago; el Palacio Episcopal, que fue residencia de la Orden de Santiago o el llamativo Convento de Santa Clara con un curioso mirador en forma de torre poligonal con celosías de piedra.

Hemos dicho que en torno a la plaza del Ayuntamiento o Plaza de España nos encontramos con lo más significativo a nivel urbanístico de Llerena, una plaza que ha sido coso taurino, centro del mercado de la ciudad y, por supuesto, lugar de celebración de festejos. Acoge a lo largo de ella y bajo sus soportales diferentes establecimientos como tiendas, bares o restaurantes y una enorme estatua de Zurbarán, ya que el pintor vivió en una de sus casas en 1617. En el lado norte, con doce arcos de ladrillo encalado y dos plantas con balcones y ventanas, se encuentra el portal de Casineta, que fue también de la Botica, las Tiendas, del Pan y de la Cárcel. Al este, el Ayuntamiento y el portal de Morales con nueve arcos.

Sin duda se nos habrán escapado muchos otros rincones y las historias que guardan. Tampoco podemos decir demasiado de su oferta gastronómica y restaurantes. Pero todo ello lo suplirá con creces la pericia de otros visitantes con más tiempo y dedicación. En todo caso, es de presumir que no será decepcionante.

FUENTE DE CANTOS9Fuente de Cantos

Abandonados lo límites de Llerena nos acercaremos a los de Fuente de Cantos, en el eje de la Vía de la Plata, en las estribaciones de Sierra Morena, asentado sobre una ondulada llanura con altozanos y rica en vides, olivos y campos de cereales.

El nombre de Fuente de Cantos suena con fuerza por ser el lugar del nacimiento del pintor barroco Francisco de Zurbarán. La dedicación a la pintura de este lugar se traduce en la convocatoria de un concurso nacional de pintura al aire libre, con la exposición de las obras seleccionadas y premiadas, como tuvimos la suerte de ver. El núcleo urbano más singular se extiende alrededor de una pequeña plaza con palmeras donde encontramos la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Granada y la Casa-museo de Zurbarán, donde nació el pintor y que en la última etapa sirvió de oficina de correos en manos de un particular. El edificio, ahora propiedad del Ayuntamiento, se encuentra en estado de restauración acogiendo, provisionalmente, algunas obras pictóricas sobre Zurbarán.

En un paseo rápido vemos otros edificios, conventos y ermitas que prestan su singularidad al pueblo, de vida tranquila, campesina y amable.

Y la vuelta a Montemolín, no sin antes hacer escala en Monesterio, en donde la oferta deMONESTERIO10 jamones es singular en tiendas y almacenes, recorrer el entorno de la iglesia y su espaciosa plaza, pasear sus calles, paralelas a la carretera, con la principal peatonalizada y en la que hacer parada en el restaurante Honky Tonk (que es homenaje a la canción de los Rolling Stones) y degustar los muy buenos y bien presentados platos, además de escuchar la voz autorizada de su joven camarero y dejarse asesorar sobre los vinos locales. Excelente remate a una jornada intensa.

González Alonso

PARA VER: MÁS IMÁGENES DE ESTOS LUGARES DE EXTREMADURA

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