De norte a sur (III) – Bédar y la geoda de Pulpí

De norte a sur, julio de 2019 (III)

Bédar y las tierras almerienses de Pulpí

Llegamos al sur; o mejor, a esa parte del sur andaluz que se asienta al levante. Y a sus costas almerienses y sus tierras arrebatadas de contrastes en su aridez desértica y volcánica.

Un pueblo nos sorprende y subyuga. Situado en las estribaciones de la Sierra de los Filabres, Bédar, en las laderas de la sierra de su nombre, se abre con el conjunto de su caserío de estrechas y limpias calles, sin coches, sin establecimientos, sin bullicio, en calma y paz y tranquilidad.

Su entorno destaca con los verdes que alimenta y riega la abundante agua de sus covachas y fuentes. En plena canícula veraniega corren los arroyos y las acequias para distribuir un riego bien organizado de las huertas y terrazas escalonadas de su vega morisca tradicional. Sigue leyendo

De norte a sur (II) – Baeza

De norte a sur, julio de 2019 (II)

Baeza (Jaén)

La mañana, todavía fresca, nos conducirá de Manzanares a Baeza, en la provincia de Jaén. Emplazada la ciudad a unos 800 metros de altitud y circundada por los ríos Guadalquivir y su afluente principal, el Guadalimar, la población resiste con soltura el rigor del calor del día veraniego al que sigue un atardecer fresco y agradable.

Baeza, de historia y prehistoria reseñables, será a tomada a los musulmanes en 1147 por el rey Alfonso VII de León, “el Emperador”,  con la intervención –según la leyenda- del mismo San Isidoro de Sevilla, cuyos restos reposan actualmente en el panteón de la basílica de San Isidoro de León, donde se conserva también el legendario pendón de la batalla, conocido como Pendón de Baeza.

La ciudad, próxima a Úbeda, es conocida como la cuna del Renacimiento español y la UNESCO la distingue en 2003 como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Su recinto pétreo y todavía amurallado en gran parte, acoge monumentos tan singulares como las dos puertas gemelas, la Puerta de Jaén y el Arco de Villalar, el Arco del Barbudo, la Catedral, las Casas Consistoriales Altas, la Fuente de Santa María, la Universidad en el Seminario de San Felipe, el Palacio de Jabalquinto, la Casa Palacio de Rubí o de Ceballos, la Iglesia de la Santa Cruz, magnífico exponente del Renacimiento andaluz, y su Plaza del Mercado, flanqueada por soportales en la que podemos admirar el Balcón del Concejo y la Alhóndiga. Sigue leyendo

Castril (Granada)

CASTRIL (Granada)
febrero de 2019

La Sierra de Cazorla se presenta ante nosotros como una alta muralla inexpugnable por su cara sur. La carretera se dirige directamente a su frente para luego girar y, sorprendentemente, adentrarse parcialmente en ella. Es entonces, tras varios kilómetros bastante tortuosos, que descubrimos Castril, colgado literalmente de un enorme picacho coronado por los restos de lo que fue una alcazaba mozárabe parcialmente reconstruida y con un Sagrado Corazón de tamaño monumental dominando la parte más elevada.

El río Castril, represado valle arriba a unos dos kilómetros, rodea el pueblo y el farallón del castillo excavando una profunda hoz, no demasiado larga pero sí de indiscutible belleza. Al inicio de la senda que recorre la garganta del Castril  encontramos la llamada “arboleda perdida” de José Saramago, vinculado a Castril por razones sentimentales y donde pudo disfrutar estos paisajes. Un letrero recoge un texto del escritor portugués donde se habla con ternura y realismo de su abuela. El paseo es ameno y sereno, acompañado del rumor del agua que corre, a veces saltando entre las rocas y otras con suavidad y silencio formando pozas. A un lado del cauce quedan los restos de una estación hidroeléctrica. Una pasarela colgante de madera, sujeta a la pared de la garganta, facilita el paso que cruza, en un punto, de un lado al otro del río mediante un puente colgante. Todo ello recuerda, en cierto modo y salvando las proporciones, al famoso “Caminito Del Rey” de Málaga.

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Lucainena de las Torres – Almería

LUCAINENA DE LAS TORRES
-Almería-
15 de febrero de 2019

Circulando por la carretera de Los Gallardos nos desviamos en dirección a Sorbas por una carretera de trazado de montaña poco agresivo mientras el paisaje se va abriendo y mostrando su carácter más natural o explotado de modo más respetuoso con cultivos bien integrados en su medio, olivos y almendros, en un entorno amable que transmite serenidad.

Pasado Sorbas, alzado al murallón a cuyos pies corre el río que le da nombre, y antes de llegar a Tabernas, referencia inevitable de los decorados para películas del oeste de los años sesenta, una desviación a la izquierda nos conduce por la carretera comarcal a Lucainena y sus alrededores.

La ubicación del pueblo, acostado a la ladera de la montaña, resulta sugerente. Nos encontramos ante un pueblo con personalidad; sus estrechas calles y callejuelas alzándose hasta la parte más alta que ocupa la iglesia, respiran sabor a tradición de arquitectura rural. La placita del Ayuntamiento, pequeña y simple, es acogedora. Destaca la limpieza de calles y aceras y la buena conservación de los inmuebles con sus fachadas pintadas y adornadas, en algunos casos, con macetas. En el Rincón del Minero, bar y restaurante, se accede a un sencillo menú, digno y asequible.

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Villaricos, Km. 0 (Almería)

VILLARICOS
-Almería-

Mes de febrero de 2019

Si el azar o la voluntad de viajar te acercan a este pueblo de la costa almeriense no desperdicies la ocasión de descubrir cuánta historia, trabajos y maravillas encierra en sí mismo y sus alrededores.

A simple vista apenas se distingue algo más allá de los espartos, tomillos, piteras y otras plantas que pueblan las laderas de la Sierra Almagrera, al pie de la cual se asienta la población de Villaricos, apegada al mar y su costa, con dos pequeños puertos, un paseo marítimo bien proyectado y conservado, ancho, con plazuelas, palmeras, y las casas veraniegas distribuidas de manera amena a lo largo del mismo con sus ventanales al mar. Un par de calles paralelas más y otra pequeña plaza son todo el trazado urbano de Villaricos.

Pero no debemos dejarnos engañar. Villaricos encierra en sí y su entorno, bares, restaurantes, tiendas de alimentación, escuelas y el natural afable de sus gentes que viven sobre más de tres mil años de historia, una riqueza arqueológica de primera magnitud. En la misma playa y los alrededores se descubren restos mineros de los siglos XIX y XX que –dedicados a la extracción del hierro- se extienden varios kilómetros hacia levante con chimeneas, hornos de calcinación, toberas, viviendas, fábricas y hasta lo que fue una ermita. La montaña se despeñaba con sus riquezas sobre los embarcaderos y la actividad fabril debió de ser intensa.

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Mojácar y Cuevas del Almanzora en Almería

Mojácar y Cuevas del Almanzora
Entre febrero y marzo de 2018

MOJÁCAR
Son muy escasos los kilómetros de litoral que escapan a la voracidad del turismo. Tampoco Mojácar. Pese a las primeras buenas intenciones de un desarrollo turístico cimentado en la idiosincrasia del lugar y respetuoso con el entorno, la especulación y la oferta de un turismo de sol y playa se hicieron con el destino final de Mojácar y su entorno. Así, la línea de costa es una sucesión interminable de alojamientos de alquiler, hoteles, urbanizaciones y apartamentos abigarrados tras una carretera que los depara de las playas. Algunas actuaciones urbanísticas resultaron ser más desafortunadas que otras. Y en medio, una iniciativa razonable, las instalaciones del Parador Nacional de Turismo, recomendable desde todos los puntos de vista, aunque –como se sabe- de un precio elevado, sobre todo en las temporadas media y alta. Los menús del restaurante, sin embargo, resultan más asequibles a unos 20 euros.

El pueblo original, encabritado a la montaña y espectacular no hace muchos años, ha perdido la sugestión de su vista al haberse construido de manera poco afortunada ladera abajo, dando hoy día la impresión de ser una enorme mole de cal blanca asentada al pie de la colina, uniforme en su blancor, pero sin gracia. El centro del pueblo, muy cuidado en sus calles y mejorado en sus edificios, vive sin vida propia sus días, bulliciosos en verano y atiborrado de tiendas de recuerdos y locales para comer o dormir. En el invierno es un lugar solitario para paseos solitarios y una sensación extraña de soledad y artificio. Las vistas desde el Mirador del Castillo se extienden hasta Garrucha y Vera en una variopinta gama de verdes y azules sobre el terreno árido y volcánico de la zona.

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Mojácar , Sierra María y Los Vélez

Mojácar , Sierra María y Los Vélez
Entre febrero y marzo de 2018

El frío de febrero era blanco de nieve en las cumbres de Sierra María (2.045 m) y en la carretera recortando las alturas del Puerto María para llegar a la localidad del mismo nombre y 1.200 metros de altitud, María. Allí nos esperaba un mercadillo en la plaza del Ayuntamiento y de la iglesia que se extendía por las calles adyacentes. Tiempo para mirar las mercaderías extendidas en los puestos de venta, para tomar un café bien caliente y para comer unos churros recién hechos. Luego, en el camino de vuelta y con algunos grados más de temperatura, recalaríamos en el pintoresco pueblo de Vélez Blanco, dominado por su castillo y apretado a la ladera de la montaña. Las sierras Gigante (1554 m) con el pico La Muela Grande (1.520 m) y del Maimón, lo rodean con sus formas espectaculares.

El castillo de Vélez Blanco está restaurado, pero la restauración no le resta un ápice de interés; antes bien, al contrario, nos ofrece la posibilidad de entender y vivir mejor la historia y el significado de esta imponente fortaleza a cuyos pies e extienden los tejados rojizos de teja árabe del caserío de Vélez Blanco.

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Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Caminito del Rey.- Málaga1.- Hacia el Caminito del Rey

Buscar el acceso al Caminito del Rey puede resultar ser una pequeña aventura, sobre todo si es después de una temporada de lluvias abundantes que provocaron desprendimientos de laderas y algunos cortes de carreteras. Pero los paisajes recorridos y sus vistas pagan el tiro de la búsqueda. Al final, recorriendo a tientas un estrecho, largo y oscuro túnel picado en la piedra, se hace la luz hacia el cauce del río Guadalhorce y el inicio del Caminito del Rey. Gran fluencia de visitantes. Organización. Breve tiempo de espera y, pertrechados de casco de seguridad, transmisor y auriculares para seguir las explicaciones de la guía, echamos a andar.

La espectacularidad del recorrido no cabe en la imaginación del diafragma y las lentes de una cámara de fotos. El desfiladero o estrecho cañón formado por el río, impresiona y atrae. Pero la atracción se hace incredulidad cuando eres consciente de estar caminando colgado de las paredes verticales del desfiladero a unos ciento cinco metros de altura con las aguas golpeando violentamente en su fondo en busca de la salida a tres kilómetros más abajo por el Salto del Chorro.

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Carboneras y la Caldera de Majada Redonda (Almería)

Carboneras y la Caldera de Majada Redonda
8 de julio de 2018

Es una buena mañana de verano en Carboneras. El viento de levante hace más agradable el desayuno a la sombra de una terraza del paseo marítimo. Y antes de que el sol golpee con fuerza, provistos de agua, buen calzado y buen humor, arrancamos en dirección a la Isleta del Moro para llegar a la Caldera de Majada Redonda (486 m), una de las mejores vistas de un cono volcánico hundido que puede encontrarse en Almería. Otro testimonio interesante, de dimensiones más reducidas y donde es posible encontrar preciosos granates, está al lado de Níjar y a la vista desde la autovía de Almería, conocido como Volcán de la Granatilla o el Hoyazo de Níjar.

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Recorriendo todo lo largo del paseo marítimo hasta la salida de Carboneras, cerca de la central térmica, tomamos la carretera hacia Almería ciudad. Se inicia con una prolongada cuesta hasta dejar atrás la gasolinera a la derecha y continúa un ascenso más moderado para llanear a tramos. Tomaremos el desvío a la izquierda hacia Agua Amarga y a pocos kilómetros dejaremos la estrecha carretera para seguir por una antigua pista, a la derecha, hacia Fernán Pérez. Ahora, ya asfaltada, el recorrido es ameno discurriendo por los límites del Parque Natural del Cabo de Gata; sobrepasaremos la desviación a la izquierda por una pista forestal que llega a la Cala del Plomo y avanzaremos sorteando curvas y salvando pequeños desniveles hasta vislumbrar el acueducto de Fernán Pérez y adivinar el emplazamiento de su molino de viento restaurado. En el cruce, giraremos a la izquierda y sin abandonar esta carretera pasaremos las Hortichuelas, el desvío a Las Negras, Rodalquilar, el Mirador de la Amatista de belleza impresionante y llegaremos a la Isleta del Moro.

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