De Liendo a Laredo por los acantilados

VALLE DE LIENDO (Cantabria)
IMG_20220106_1107488246 de enero de 2022

El valle de Liendo es, además de bello, curioso. Resulta que las aguas que lo recorren en forma de distintos arroyos no acaban afluyendo a un río que, a su vez, alcance el mar, sino que desaparecen o desaguan en un sumidero o pónor llamado el Ojo de Rucueva en el barrio de Isequilla. El formidable valle de forma circular y rodeado de montañas de mediana altura es, en realidad, un poljé o depresión kárstica de grandes dimensiones donde se asientan hasta trece barrios de población dispersa sin que se llegue a formar un verdadero núcleo ni siquiera alrededor de la iglesia y el ayuntamiento situados en el de Hazas, que tiene, además, un pequeño parque y las escuelas.

IMG_20220106_143522709El valle puede pasearse dando un rodeo. A lo largo y ancho del mismo se sucederán tres tipos de edificaciones con fachadas de sillería, siempre rodeadas de espacioso terreno, en parte arbolado, y casi siempre rodeadas de buenos muros de piedra y, frente a ellas, una entrada de grandes proporciones, también construida en piedra,  rematada con un arco sobre el cual puede verse una cruz o una campana. La puerta de acceso suele ser de hierro forjado y gran tamaño en consonancia con el resto de la construcción. La primera clase de construcciones, carente de cierre perimetral de la vivienda principal, corresponde a las casas rústicas campesinas con sus cuadras y pajares; la segunda clase estará formada por casas solariegas blasonadas y, en tercer lugar, nos encontramos con las casonas de indianos en las que no es raro ver algunas palmeras en su terreno.

La economía del valle ha pasado de ser fundamentalmente agrícola y ganadera, a consolidarse como una economía de servicios donde las residencias veraniegas y el turismo rural, de montañeros, senderistas, o de visitantes puntuales en los meses de verano para acceder a la playa de San Julián, son hoy día el motor principal de la vida de Liendo. Sigue leyendo

Sonabia y Los Ojos del Diablo

Sonabia y Los Ojos del Diablo
Cantabria.- 1 de enero de 2022

P1220599En un uno de enero con 23º C a las tres de la tarde, ligero viento, un cielo despejado y los buitres sobrevolando en círculos las cumbres. Nunca fueron más largos los dos mil setecientos metros de recorrido entre subidas y bajadas por el sendero rocoso, resbaladizo en las zonas húmedas, y piedra suelta. Nunca, sin embargo, el paisaje kárstico se ofrecía a una vista tan bella cuando el lento caminar te permitía levantar la mirada del suelo en alguna de las paradas. Laderas verdes por donde asoman los muñones blancos de la caliza. Picachos y roquedales a cuyos pies crece el verde exuberante. Encinas contra hayas, labiérnago de hoja ancha y gran porte, acebos y matorrales extendidos en pequeños rodales por vaguadas y valles vegetales, hondonadas formadas por torcas o dolinas en este conjunto paisajístico dibujado a la orilla del mar Cantábrico en un tremendo choque de climas, el mediterráneo acostado al sur y el oceánico que empuja por el norte aportando humedad y viento, erosionando las cumbres para abrir oquedades gigantescas, como ojos mirando a las aguas y el horizonte marítimo.

P1220588Estamos ascendiendo, desde una altura inicial de 138 metros, al monte Candina y su vecino el Solpico. Alcanzaremos los 422 metros después de sobrepasar la Hoya de Llandesabú y llegar hasta los restos ciclópeos de las construcciones mineras del hierro, bajo la atenta mirada del Candina y el Solpico que se eleva un poco más a la izquierda. Un nuevo descenso nos lleva a la Hoya de Llanegro para divisar a lo alto, al borde del mar, el soberbio Ojo Grande de los Arcos de Llanegro. Sigue leyendo