Camí de cavalls: De Cala en Blanes al faro de Punta Nati- Menorca 2022

Menorca 2022.- De Cala en Blanes al faro de Punta Nati

Desde el fondo de Cala en Blanes, cuando las aguas se estrechan entre los bordes rocosos y se revuelven en meandros amparadas por la vegetación litoral, se divisa brumoso el faro de Sa Farola y sus destellos rítmicos de alerta para los navegantes. Es un día frío de primeros de abril con viento y un cielo de nubes rotas. Un día para caminar.

Tomando el camino hacia la costa vamos atravesando urbanizaciones y casa de verano todavía cerradas; los supermercados, bares y restaurantes se suman al silencio del cierre y la apariencia de abandono contrasta vivamente con la imagen veraniega de la agitación y las gentes moviéndose como hormigas con su indumentaria de sol y playa.

BUFADORCon el mar agitándose a nuestra izquierda haciendo chocar sus olas contra los acantilados, y los chalés a nuestra derecha, seguimos la carretera en busca del inicio del camino de caballos, camí de cavalls en menorquín, que nos conduzca hacia el faro de Punta Nati. De pronto, entre los golpes de viento, un fuerte ruido nos sobresalta; al poco tiempo vuelve a dejarse sentir como si algo grande y metálico se arrastrar por la carretera y, cada nueva pausa, se repetirá el mismo estruendo más fuerte y cercano. Descubrimos, a los pocos metros, el origen del estrepitoso bramido de nuestra sorpresa; una abertura cercada por un muro de piedra seca aparece al otro lado de la calzada, entre dos casas, y un cartel explicativo nos indica que se trata de un bufador. Llaman así a estos huecos abiertos en el suelo y que comunican con las cuevas marinas por las que entran con fuerza las olas empujando con violencia el aire que escapa por estas aberturas, produciendo un ruido ensordecedor. Se supone que el nivel del ruido dependerá de lo agitado que pueda estar el mar, y hoy lo está. De todos modos, no me gustaría vivir en las casas próximas y tener que soportar, sobre todo de noche, el sonido intermitente del aire saliendo violentamente por el bufador. Sigue leyendo

Paseo de febrero por Las Arenas (Vizcaya)

Paseo de febrero por Las Arenas (Vizcaya)
Las Arenas, febrero de 2022

el-gran-bilbao_fa203973_1254x836El sol tibio de febrero se deja sorprender, inocente, por algunas breves ráfagas de viento frío. El cielo luce azul. En la margen derecha de la ría se abre el paseo hacia el puente colgante, puente de Portugalete en las canciones, Puente de Vizcaya o Bizkaiko Zubia en su denominación oficial en euskera. Antes, una barcaza o bote de madera conocido como «el gasolino«, va y viene de una orilla a la otra con su ronquido traqueteante del motor trayendo y llevando a las gentes de domingo que buscan en un lado la animación del entorno de Portugalete en su parte antigua y pegada a la ría, con su plaza y kiosco de la música rodeado de plátanos recién podados, la fachada noble del Ayuntamiento y el remozado hotel; y en el otro lado, las gentes buscan el largo y amplio paseo que se abre en la desembocadura del río Nervión dibujando una extensa curva.

Las aguas reflejan un claro verdor y discurren blandamente apenas rizadas por los golpesgasolino-portugalete-getxo-bote-Portugalete-qué-ver-y-hacer de viento. Ría arriba media docena de canoas reman contra corriente; una trainera desciende pegada al muro del otro extremo. La gente, pasea; algunos, protegidos por las mascarillas que ya forman parte de atuendo diario en estos dos largos años de pandemia. La mayoría, sin embargo, ha decidido prescindir de ellas acogiéndose a las últimas disposiciones oficiales y ante la seguridad que ofrece la poca afluencia de paseantes a esta hora de la mañana. El sol de invierno pone una nota de tranquila alegría al ambiente. El muelle de Churruca se alarga y adentra en el mar señalando a la ría su ruta y separándola de la pequeña playa que flanquea, al otro extremo, el puerto deportivo. Sigue leyendo

San Sebastián-Donostia 2018/2022

IMG20220209114122SAN SEBASTIÁN
2018-2022

No se necesitan muchas excusas para visitar la ciudad de San Sebastián, también llamada Donostia en la conjunción de dos palabras latinas, Domine (Señor) y Ostium (Ostia = Puerto), que vienen a señalar al santo como Señor del Puerto. Ambos nombres son los oficiales para referirse a esta bella ciudad costera del País Vasco.

En las dos últimas y espaciadas visitas los motivos fueron la presentación del libro de una autora donostiarra, buena poeta y buena persona, María Jesús Beristain, y el de una entrevista conducida por Dory Lansorena en la radio local DK Donostia, en las dependencias de una Casa de Cultura, para hablar de lo que hago, en general, y en particular de mi último libro “Ruido de ángeles” (Ediciones Vitruvio, Madrid-2020). Como he dicho, dos buenas excusas para tomarse el día y aprovecharlo paseando la capital guipuzcoana.

P1140243En ambas ocasiones el tiempo y la climatología vinieron a acompañarnos en las dos estaciones diferentes de la visita, el otoño y el invierno. Día algo nublado otoñal, pero con cielos de grandes claros, y día despejado y soleado de invierno con un aire fresco que animaba a pasear. Y así fue. La inexcusable playa de la bahía de San Sebastián, el entorno del Ayuntamiento, la Plaza Mayor con ecos de tamborradas, el Puerto por el paseo hasta el Museo Marítimo y el Aquarium y, más allá, la escultura de Chillida, Construcción vacía, en el Paseo Nuevo. Al otro extremo de la bahía, el Peine de los vientosIMG20220209131806. Entre ambos lugares adornados por las esculturas, la magnífica playa y bahía de La Concha, con la isla de Santa Cristina en medio y los montes Igueldo y su castillo en un extremo y, en el otro, el Urgull. Todo un espectáculo natural de luz e intensos colores que las olas armonizan con su rumor desvaneciéndose entre las arenas doradas de la playa. Algunas mujeres de cierta edad caminaban decididas hacia las aguas, un nutrido número de personas pasean, otros juegan al balón y un artista inconformista deja con un rastrillo una serie de palabras y frases reivindicativas entre las que destacan liberté, egalité, fraternité, bajo la firma gigantesca con la palabra Cuore. En el paseo, un par de jóvenes ecologistas, cámara en mano, entrevistan a los transeúntes que se prestan a ello para preguntarles por lo que saben de la “huella hídrica” y hacer pedagogía medioambiental tocados con un sombrero. Los caballitos de época, una preciosa reliquia, pieza de museo y memoria de los sueños infantiles de los años cuarenta del pasado siglo, están parados, pero en la imaginación dan vueltas con todos sus vivos colores y reflejos de espejos. Sigue leyendo

De Liendo a Laredo por los acantilados

VALLE DE LIENDO (Cantabria)
IMG_20220106_1107488246 de enero de 2022

El valle de Liendo es, además de bello, curioso. Resulta que las aguas que lo recorren en forma de distintos arroyos no acaban afluyendo a un río que, a su vez, alcance el mar, sino que desaparecen o desaguan en un sumidero o pónor llamado el Ojo de Rucueva en el barrio de Isequilla. El formidable valle de forma circular y rodeado de montañas de mediana altura es, en realidad, un poljé o depresión kárstica de grandes dimensiones donde se asientan hasta trece barrios de población dispersa sin que se llegue a formar un verdadero núcleo ni siquiera alrededor de la iglesia y el ayuntamiento situados en el de Hazas, que tiene, además, un pequeño parque y las escuelas.

IMG_20220106_143522709El valle puede pasearse dando un rodeo. A lo largo y ancho del mismo se sucederán tres tipos de edificaciones con fachadas de sillería, siempre rodeadas de espacioso terreno, en parte arbolado, y casi siempre rodeadas de buenos muros de piedra y, frente a ellas, una entrada de grandes proporciones, también construida en piedra,  rematada con un arco sobre el cual puede verse una cruz o una campana. La puerta de acceso suele ser de hierro forjado y gran tamaño en consonancia con el resto de la construcción. La primera clase de construcciones, carente de cierre perimetral de la vivienda principal, corresponde a las casas rústicas campesinas con sus cuadras y pajares; la segunda clase estará formada por casas solariegas blasonadas y, en tercer lugar, nos encontramos con las casonas de indianos en las que no es raro ver algunas palmeras en su terreno.

La economía del valle ha pasado de ser fundamentalmente agrícola y ganadera, a consolidarse como una economía de servicios donde las residencias veraniegas y el turismo rural, de montañeros, senderistas, o de visitantes puntuales en los meses de verano para acceder a la playa de San Julián, son hoy día el motor principal de la vida de Liendo. Sigue leyendo

Sonabia y Los Ojos del Diablo

Sonabia y Los Ojos del Diablo
Cantabria.- 1 de enero de 2022

P1220599En un uno de enero con 23º C a las tres de la tarde, ligero viento, un cielo despejado y los buitres sobrevolando en círculos las cumbres. Nunca fueron más largos los dos mil setecientos metros de recorrido entre subidas y bajadas por el sendero rocoso, resbaladizo en las zonas húmedas, y piedra suelta. Nunca, sin embargo, el paisaje kárstico se ofrecía a una vista tan bella cuando el lento caminar te permitía levantar la mirada del suelo en alguna de las paradas. Laderas verdes por donde asoman los muñones blancos de la caliza. Picachos y roquedales a cuyos pies crece el verde exuberante. Encinas contra hayas, labiérnago de hoja ancha y gran porte, acebos y matorrales extendidos en pequeños rodales por vaguadas y valles vegetales, hondonadas formadas por torcas o dolinas en este conjunto paisajístico dibujado a la orilla del mar Cantábrico en un tremendo choque de climas, el mediterráneo acostado al sur y el oceánico que empuja por el norte aportando humedad y viento, erosionando las cumbres para abrir oquedades gigantescas, como ojos mirando a las aguas y el horizonte marítimo.

P1220588Estamos ascendiendo, desde una altura inicial de 138 metros, al monte Candina y su vecino el Solpico. Alcanzaremos los 422 metros después de sobrepasar la Hoya de Llandesabú y llegar hasta los restos ciclópeos de las construcciones mineras del hierro, bajo la atenta mirada del Candina y el Solpico que se eleva un poco más a la izquierda. Un nuevo descenso nos lleva a la Hoya de Llanegro para divisar a lo alto, al borde del mar, el soberbio Ojo Grande de los Arcos de Llanegro. Sigue leyendo

Ohanes, Beires y Almócita en la Alpujarra almeriense

Ohanes, Beires y Almócita (Almería)
18 de septiembre de 2021

OHANES2La Alpujarra almeriense acoge entre sus montañas no pocos lugares sorprendentes. El árido paisaje desértico, recortado por cárcavas impresionantes y alturas muy respetables a lo largo de toda la Sierra de Gádor y de Sierra Nevada, se hunde en la tierra por donde corre el agua que riega los cultivos y las feraces huertas, naranjos y olivos, o las viñas de unos personalísimos vinos de la comarca. La luz cambiante del día nos descubre colores de fuertes contrastes y la singularidad de una tierra bien trabajada desde antiguo en la que dejaron su impronta los moriscos.

OHANES14Llegamos, primero, a Ohanes. El largo y sinuoso puerto de ascenso transcurre por una estrecha carretera de montaña bien asfaltada. El paisaje que vamos descubriendo invita a detenerse de vez en cuando y dejar sobrevolar la mirada por los muy profundos y espaciosos valles que se suceden sin descanso a nuestros pies. En las últimas curvas, cuando la carretera se estrecha aún más, si cabe, el pueblo de Ohanes se nos aparece como una visión con su caserío blanco colgado de la ladera de la montaña sujetándose con uñas y dientes a la pendiente del terreno. Se adivina fácilmente lo que fue su núcleo primitivo, distinguiéndose de las construcciones más recientes, pisos y apartamentos de corte actual, aunque ni por su altura ni por su estética blanca rompan demasiado la armonía del conjunto del pueblo.

Las calles de Ohanes son en muchas ocasiones barranqueras por las que correrán las aguas de lluvia. Las edificaciones se agrupan de manera ordenada y natural para evitar esas corrientes, dejando que las aguas desciendan con holgura buscando el valle. En Ohanes se hace alarde de sus vinos y nos los recuerdan en algunos murales sobre los muros de alguna huerta representando las faenas de la vendimia. Deteniéndonos a lo largo de nuestro paseo para almorzar en uno de sus mesones, no pudimos resistir la tentación de probar estos caldos sencillos de elaboración artesanal, sencillos y directos, con su sabor apegado a la tierra y el aroma fresco de los vinos jóvenes de año. Sigue leyendo

Padules. Los Canjorros y las Canales del río Andarax

Padules. Los Canjorros y las Canales del río Andarax (Almería)
Septiembre de 2021

PADULES25Todo el conjunto de Padules resplandece con sus casas blancas agrupadas en lo alto de la pequeña meseta de la cumbre de la montaña. A sus pies se abren los profundos valles ocres y amarillos salpicados del verde de los cultivos y las huertas, olivos, almendros y viñedos, agarrados fuertemente a este paisaje duro de alturas recortadas y ásperas. El pueblo, bien cuidado, tal vez no destaque por lo singular de sus calles; la iglesia, con su color tierra, llamada de Santa María la Mayor, de estilo morisco, destaca en medio del blanco que lucen las paredes de las viviendas y a su alrededor se abre una modesta plaza arbolada.

Saliendo de Padules por uno de los extremos que miran a la Sierra de Gádor descendemos siguiendo un camino vecinal para luego, enseguida, tomar de nuevo altura y dejar el coche en un aparcamiento municipal bien cuidado y con vigilancia. A partir de ese punto una barrera impedirá continuar a cualquier vehículo que no pueda justificar su derecho de paso.

PADULES21La vista, mientras echas a andar, nos muestra un profundo desnivel que va a hundirse en el curso del río Andarax. El agua hace pronto acto de presencia corriendo por las acequias o en forma de pequeña cascada en un recodo de la carretera. El nombre de Padules está relacionado con el agua en su propio nombre que significa “pequeñas lagunas”. Poco a poco, descendiendo rápidamente, el paisaje muda su aspecto inhóspito y aparece vestido de vegetación. En un momento determinado abandonaremos la carretera para desviarnos por un estrecho y empinado sendero que atraviesa espesos cañizales en los que se han practicado unos curiosos túneles para, una vez atravesados y continuado el descenso, ir a parar a los restos de lo que parece que fuera una explotación minera o tal vez molino encajado en el fondo de la garganta. Una cabra montés hace su aparición y nos observa con atención mientras nos detenemos a observarla, para desaparecer entre los riscos en cuanto reiniciamos la marcha. Sigue leyendo

Alhama de Almería

ALHAMA DE ALMERÍA
18 de septiembre de 2021

Alhama 2Alhama ocupa un lugar aventajado y estratégico como puerta de entrada a las Alpujarras almerienses. Su historia es antigua y sus aguas termales atrajeron la atención de los romanos y los árabes, perviviendo hasta hoy su uso terapéutico y relajante. El pueblo, en sí, no puede presumir de otros encantos que los de –como he dicho- sus renombradas aguas; es significativo, por supuesto, el peso de la figura señera de Nicolás Salmerón y cabe reseñar también la existencia del Bar La Tertulia, entrañable y decimonónico establecimiento de paredes cubiertas de azulejos esmaltados, graciosos y esbeltos arcos apoyados sobre estilizadas columnas de mármol que dividen su interior con un amplio ventanal abierto a una pequeña plaza en la que, junto a algún árbol, languidece una soberbia casona continua al bar con sus nobles puertas y ventanas cerradas y una fachada que resiste todavía el tiempo con su belleza noble y sencilla.

El conjunto urbano de Alhama no llama la atención por su singularidad; es un puebloSalmerónn funcional, hecho para la vida de sus habitantes, con edificios generalmente de dos o tres plantas como máximo, de factura irregular y escaso atractivo. La arteria principal que recorre el pueblo y pasa cerca de la pequeña plaza del Ayuntamiento y la iglesia, acaba saliendo a otra plaza más amplia y un parque; allí se encuentra la que fuera casa del insigne político, filósofo, pensador y humanista, Nicolás Salmerón y, frente a ella, se eleva su busto sobre una elevada base cuadrangular, en piedra, a cuyo pie puede leerse la placa conmemorativa correspondiente. Fue Salmerón presidente de la I República Española de 1873 y su paso por la Jefatura del Estado fue breve, ya que –convencido abolicionista de la pena de muerte- dimitió de su cargo cuando le presentaron a firmar una condena a la pena capital. Su peso e influencia intelectual fue, y es aún hoy día, relevante en el pensamiento y la política española. Sigue leyendo

Belmonte

Belmonte (Cuenca) en la jornada del 31 de agosto de 2021

P1220203Buscando destinos por España de norte a sur, siempre –o casi siempre- pasarás por el centro, dominado por la Meseta que cruzan la cordillera Central y los Montes de Toledo, que conocimos también en los años de escuela como la Oretana. Un paisaje en el que dominan las planicies salpicadas de cerros y altozanos, los campos cerealísticos y las encinas agrupadas en manchas dispersas ofreciendo una variada gama de tonos verdes, ocres, rojos y amarillos cambiantes según la estación del año. ¿Por qué no recorrer con calma y curiosidad esos mil kilómetros de paisajes y hacer escala –por ejemplo- en lugares como Belmonte?

Belmonte – o Bellomonte en su origen y primera acepción – puede parecer una imagen congelada en el tiempo del siglo XV que te permite recrear sin ningún esfuerzo de imaginación el modo de vida de la localidad conquense, de reminiscencias visigóticas y árabes y recreada por su mayor valedor, el todopoderoso, influyente, ambicioso y fabulador don Juan Pacheco, primer marqués de Villena y tercer Señor de Belmonte. Este personaje que hizo del rey Enrique IV un títere, pretendió casar a una de sus hijas con Fernando de P1220141Aragón contra los intereses de Isabel, la que luego se conocería como la Católica. Muchas cosas le salieron bien y algunas mal. Pero, entre todas ellas, mandó construir el fabuloso castillo que se alza sobre el cerro de San Cristóbal, de estilo gótico-mudéjar, y que se enseñorea con altivez de los extensos territorios manchegos visibles desde sus torres almenadas. También se procuró un lugar privilegiado para el descanso eterno entre los recios muros de la colegiata de San Bartolomé, con tumba de alabastro. Sobresale, entre los motivos artísticos con obras de Salzillo, el espectacular coro historiado en madera tallada. También se conserva la pila bautismal de otro hombre insigne, Fray Luis de León. Sigue leyendo

Andar por Asturias

ANDAR POR ASTURIAS.- agosto de 2021

GIJÓN15Hay ocasiones para descubrir lugares y hay ocasiones para redescubrirlos. En uno y otro caso siempre tenemos la oportunidad de disfrutar el viaje y enriquecer nuestra experiencia del conocimiento del mundo que nos toca vivir.

Vayamos, en lo que concierne a estas líneas, a los lugares por los que tuve la suerte de pasar en los días finales de un mes de agosto que quisieron ser veraniegos por tierras asturianas.

Oviedo, capital del Principado, patria de la Regenta, y sus calles en torno a la catedral, la plaza del Ayuntamiento y el Fontán, ese sorprendente reducto porticado que acoge mercados, tiendas tradicionales de alimentación y repostería con sus tentadores carballones o las casadielles. Más allá, la emblemática calle Uría, arteria principal de la ciudad, su teatro Campoamor o el espacioso parque de San Francisco en el que antaño fuera reclamo principal un viejo oso que allí vivía enjaulado. Hasta el centro de la noble ciudad de Oviedo llegan en el aire los ecos prerrománicos del arte asturiano de Santa María del Naranco.

Del mismo estilo prerrománico asturiano precitado hemos dejado antes atrás, viniendo deSTA CRISTINA DE LENA2 León, en la villa de Pola de Lena, la magnífica y pequeña iglesia de Santa Cristina de Lena y todas las esquinas de los contrafuertes que rodean el templo y que la gente cuenta de manera compulsiva para comprobar si son las trescientas sesenta que dicen que son.

Sobre la recortada y escarpada costa asturiana sobresale el Cabo de Peñas, del que se dice que es el más septentrional de España; sus fuertes acantilados y la pradería que tiñe de verde el paisaje hasta confundirse con los azules del mar y del cielo en la raya del horizonte, causan viva impresión al viajero. También conmueve conocer cómo estos mismos acantilados fueron usados en la última guerra civil española del 36 como lugar de ejecución de presos republicanos en un capítulo más del rosario de tristes capítulos de aquella desgraciada historia. Sigue leyendo