Un día y medio: Arantzazu, Campas de Urbia y Oñati

25 y 26 de agosto de 2016

Rebasando Oñati, antes Oñate, la carretera se abre a la derecha hacia Aránzazu, hoy Arantzazu, el monasterio reconstruido y recreado en la concepción artística de Néxtor Barrenetxea, Jorge  Oteiza y Chillida. Lo más selecto de la representación vasca de la cultura del arte escultórico, pictórico y arquitectónico, acompañados por el pintor abstracto madrileño Lucio Muñoz, para crear una obra de arte contemporáneo adelantada a su tiempo y, como toda obra de arte de este calibre, sujeta a la polémica.


El concierto de Ara Malikian

La larga ascensión hasta Arantzazu no se justifica solamente con el objetivo de admirar la obra del Santuario y el espectacular entorno natural que lo acoge. En el espacio amplio de la iglesia y mágicamente sobrio en su monumentalidad se ofrecía un espectáculo de singular importancia también, muy acorde –en su versión musical- con el conjunto arquitectónico y sus desafíos. Se trataba, ni más ni menos, que de Ara Malikian a la cabeza del grupo de cuerda y percusión formado por Humberto Armas, Jorge Guillén del Castillo, David Barona, Tania Bernaez, Nantha Kumar y el percusionista Héctor “El Turco”. Sigue leyendo

Entre La Rioja y Guipúzcoa/Gipuzkoa

Entre La Rioja y Guipúzcoa: Arnedillo y Tolosa
30 y 31 de enero de 2016

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El tiempo benigno de fin de semana nos abre el recorrido hasta la localidad de Arnedo y el atrayente polígono comercial de sus alrededores, un buen número de naves industriales de distintas marcas deportivas que congregan a cientos de visitantes en busca de buenas prendas de montaña y deportes de invierno a buenos precios.

Una vez colmadas las ansias consumistas, cruzamos sin detenernos el pueblo de Arnedo y seguimos camino de Arnedillo. El río Cidacos dibuja un paisaje de singular atractivo en su discurrir en busca del Ebro, con sus tramos de cauce ancho y pedregoso, evocadores de aquellos que  en Argentina  dan forma al amplísimo río de Las Conchas, así como los cañones de paredes verticales y color rojizo perforadas de numerosas cuevas convertidas, según me pareció, en palomares, y la frondosa vegetación de los valles.

Arnedillo reúne un caserío variopinto bien agarrado a la ladera del monte que se deja caer hasta la orilla del río en el que encontramos un magnífico balneario, la posibilidad de tomar baños de barro, y unas termas públicas en las que, desafiando los ocho grados de temperatura exterior, se sumerge un buen número de bañistas. Son relativamente pequeñas, pero bien acondicionadas a la orilla del río en el que alguna que otra persona se sumerge para alternar los baños calientes con los fríos. Sigue leyendo