Los pendones leoneses y Las Cantaderas en las fiestas de San Froilán

Los pendones leoneses
Los días mágicos de octubre por San Froilán

Los primeros días de octubre la ciudad de León se puebla de conmemoraciones históricas, leyendas, milagros y tradiciones al amparo de los paños de los pendones. La antigua capital del viejo reino leonés vuelca su imaginario popular por las calles y plazas, la catedral, los claustros y las iglesias hasta la mismísima basílica de la Virgen del Camino, pendiente arriba a través de Trobajo del Camino, a varios kilómetros de la capital.

Son estas fiestas como un río desbordado de la imaginación para contarnos, en la lengua milenaria y misteriosa de las historias de los filandones, las raíces de una identidad medieval que pregonan y pasean los pendones, desplegados con todos sus colores, en las más de cien varas de dimensiones que alcanzan, en muchos casos, los catorce metros de altura.

Las jornadas de esa semana festiva engarzan una historia fantástica en la página de cada día. La lectura de esa historia se extiende a todos los rincones del Reino de León y los vínculos con sus tierras. Sigue leyendo

León, la calle de La Rúa

La calle de La Rúa de León

El viajero que se acerca por primera vez a León buscará, entre sus monumentos, el curioso y reconocido Palacio de Botines, obra del arquitecto catalán Antonio Gaudí. Se encontrará, si no lo buscaba, con el imponente y armonioso Palacio de los Guzmanes, de porte renacentista, asentado sobre el solar de los Guzmanes, familia que perteneció a uno uno de los linajes leoneses de más arraigo, y que hoy día es la sede de la Diputación. Y ambos palacios, de tan dispares estilos, ocupan la entrada a la Calle Ancha, la arteria principal del primitivo campamento romano. Enfrente se encontrará con la que fue conocida como Plaza de las Palomas y hoy se llama de San Marcelo, presidida por el edificio noble del Ayuntamiento del siglo XVI que fue antes Palacio de la Paridad y que ahora acoge algunas oficinas del Consistorio ya que su sede principal se trasladó a la calle Ordoño II. A la derecha del ayuntamiento se conserva el Palacio de Torreblanca, del siglo XVII, hoy día sede de la asociación del Nuevo Recreo Industrial. Y en la parte trasera de la plaza, al otro lado de la Calle Ancha, el románico de la iglesia de San Marcelo.

Justo en la boca de la Calle Ancha que sube hasta la Plaza de la Catedral, y a su mano derecha, se abre otra calle, ésta bastante estrecha y casi rectilínea. Se trata de La Rúa. El nombre nos remite a su origen e historia que se remonta a la Edad Media cuando era el camino por el que llegaban a León haciendo el Camino de Santiago desde tierras francesas. Ya que estos peregrinos preguntaban por la “rue” de entrada a la ciudad los leoneses acabaron por adoptarla como “rúa”, y así todos sabían de qué hablaban. Sigue leyendo

La Mancha: de Almagro a Villanueva de los Infantes y alrededores

2017

Volver a Almagro es volver a descubrir sus rincones con cada luz del día y reparar en detalles inadvertidos, renovar las experiencias de la ciudad asentada en medio de las tierras rojizas que le dan nombre. Y recuperar sabores y gustos gastronómicos en ella y en todo su entorno.

Porque otra manera de volver a Almagro es la de participar en sus festivales de teatro clásico admirando y admirándose con sus propuestas escénicas; pero también lo es la de tomar carretera adelante y, al modo de don Quijote, explorar el ancho espacio manchego, ya que no con gran espíritu aventurero, sí –al menos- con curiosidad y gusto.

Así, en esta oportunidad, partiendo de Almagro y pasando sin detenernos por Valdepeñas, llegamos a Villanueva de los Infantes para seguir por Montiel, Albaladejo, Torre de Juan Abad, Castellar de Santiago, Terrinches, Torrenueva, Sta. Cruz de Mudela y volver –también sin entrar en Valdepeñas- a Almagro.

Un recorrido dispar en el que se puede apreciar la recia arquitectura tradicional salpicada de casonas blasonadas de antiguos hidalgos, la solidez arquitectónica, urbanística e histórica de Villanueva de los Infantes y el paisaje montañoso del recorrido, alternando con amplios y fértiles valles. Sigue leyendo

La Mancha: Lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos, desde Almagro

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Las lagunas de Ruidera y la cueva de Montesinos, desde Almagro

18, 19 y 20 de julio de 2014

Almagro, en el mes de julio, reúne todo lo imprescindible para atraer la visita de la ciudad: un festival internacional de teatro clásico de indudable importancia y calidad; un patrimonio cultural, artístico, histórico y arquitectónico, de primera magnitud; la animación y presencia de personalidades de la cultura, actores y actrices como –entre otros- con los que tuvimos ocasión de cruzarnos, María Adánez, de las series televisivas Aquí no hay quien viva o La que se avecina y protagonista de piezas de teatro como La Escuela de la Desobediencia en la que su valía como actriz resulta indiscutible; la famosa Rosa María Sardá que, ya entrada en años, se pasea de blanco impoluto por Almagro y nos regala actuaciones personalísimas como la de Flavia en El caballero de Olmedo, o la joven y atractiva actriz Cristina Castaño, conocida en la televisión a través de las series citadas, acompañada de otros actores y actrices participantes en las representaciones del festival.

Lo reseñado en el párrafo precedente es anecdótico, ejemplo del interés que despierta esta convocatoria a la que, según he oído comentar en la radio, asistieron más de 45.000 personas este año.

Pero de este Almagro merecedor de una visita sosegada y detenida, hay que destacar su Corral de Comedias. A la llegada de los Borbones es cerrado y convertido en casa de vecinos. Los gustos refinados de la nueva Corte no toleraban el ambiente de los corrales y se clausuran o son reconvertidos en teatros a la francesa o, como el de Almagro, transformados en viviendas. La fortuna quiso que en las obras de habilitación de las viviendas no se echara abajo su estructura; aprovechando sus paramentos y balconadas, se limitaron a tapiar y parcelar el espacio, por lo que en 1950 uno de los propietarios encuentra en su casa una baraja que identifica al Mesón del Toro en el que se había abierto el corral de comedias con el acuerdo y autorización municipal. Empezaron a tirar tabiques y fue apareciendo, como resurgido por arte de magia, intacto, el famoso corral. Siguieron compras y expropiaciones y en 1955 ya estaba totalmente recuperado y puesto en funcionamiento. Esta recuperación significó el resurgir del teatro en Almagro con la celebración de sus festivales internacionales de teatro clásico, así como el desarrollo económico de la ciudad contando con su atractivo turístico y cultural. Sigue leyendo

Entre La Rioja y Guipúzcoa/Gipuzkoa

Entre La Rioja y Guipúzcoa: Arnedillo y Tolosa
30 y 31 de enero de 2016

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El tiempo benigno de fin de semana nos abre el recorrido hasta la localidad de Arnedo y el atrayente polígono comercial de sus alrededores, un buen número de naves industriales de distintas marcas deportivas que congregan a cientos de visitantes en busca de buenas prendas de montaña y deportes de invierno a buenos precios.

Una vez colmadas las ansias consumistas, cruzamos sin detenernos el pueblo de Arnedo y seguimos camino de Arnedillo. El río Cidacos dibuja un paisaje de singular atractivo en su discurrir en busca del Ebro, con sus tramos de cauce ancho y pedregoso, evocadores de aquellos que  en Argentina  dan forma al amplísimo río de Las Conchas, así como los cañones de paredes verticales y color rojizo perforadas de numerosas cuevas convertidas, según me pareció, en palomares, y la frondosa vegetación de los valles.

Arnedillo reúne un caserío variopinto bien agarrado a la ladera del monte que se deja caer hasta la orilla del río en el que encontramos un magnífico balneario, la posibilidad de tomar baños de barro, y unas termas públicas en las que, desafiando los ocho grados de temperatura exterior, se sumerge un buen número de bañistas. Son relativamente pequeñas, pero bien acondicionadas a la orilla del río en el que alguna que otra persona se sumerge para alternar los baños calientes con los fríos. Sigue leyendo

Ciudad Real, en las rutas manchegas del Quijote

Ciudad Real, en las rutas manchegas del Quijote

Almagro.-Teatro.Almagro.- Baile de Fuenteofejuna.-Lope de Vega.Almagro, teatro clásico.

Siempre aprovechando la oportunidad de Almagro y su Festival Internacional de Teatro Clásico, se puede echar una mirada a los paisajes que conforman la topografía del Quijote, buscar molinos, sierras, bosquecillos, ríos, cuevas, lagunas o campos abiertos sobre los que la imaginación del ingenioso hidalgo quiso ver ejércitos, castillos, gigantes, princesas o forzados a los que liberar.

Almagro, ciudad bien conocida por la configuración tan rectangular y porticada de su Plaza Mayor, de miradores pintados de verde, Corral de Comedias, Ayuntamiento con fachada de piedra sillar al este de la plaza y al oeste la estatua ecuestre de Diego de Almagro, adelantado de Chile, en medio de un pequeño jardín bien arbolado, ofrece –además- el paseo por sus calles medievales empedradas, palacios y casonas blasonadas con sus paredes blancas, grandes portalones y estupendas forjas en las ventanas. También te regala las estancias del magnífico convento franciscano del siglo XVI hoy convertido en Parador Nacional.

pinchos de atún rojo de AlmagroOtras distracciones culturales al calor veraniego del teatro vienen a sumarse a las tradiciones gastronómicas manchegas de sus fogones. De lo sencillo y popular en tascas y posadas a lo exigente y selecto de otros restaurantes como el del Parador Nacional. Para todos los gustos y bolsillos. Esta vez, que no será la última, mencionaré los estupendos helados presentados en copa de la heladería aledaña al Corral de Comedias y las tapas de La Posada de Almagro en la calle San Bartolomé, que arranca de la misma Plaza Mayor por su lado oeste. Cenando tapas variadas, La Posada de Almagro puede ofrecerte un exquisito atún rojo con cebolla caramelizada, unas bien elaboradas croquetas de jamón o langostinos o el bocado crujiente y calentito de unas costras de queso. La lista de tapas se continúa con, entre otras de Sigue leyendo

Roma

ROMA 2006

Pueden parecer muchos años desde aquella llegada a Roma en 2006. Y lo son. Pero no para el recuerdo y la sensación de haber pasado por una ciudad imprescindible para el viajero por muchas razones, tanto históricas como culturales.

El asunto es qué esperas encontrar en Roma y sus tres milenios de historia. ¿Cuáles fueron las primeras impresiones al encarar  sus posibilidades? Puedo asegurar que, en mi caso, fueron varias. La primera fue la de sentir que pisaba en sus calles estrechas flanqueadas por edificios decadentes, o en sus grandes avenidas de una grandeza desaliñada, otras ciudades familiares como Cádiz y más propiamente Barcelona y el ambiente de barrios como el Gótico. Pero esta sensación de ciudad vieja más que antigua se fue diluyendo en el color, la luz y la vida de sus gentes, el bullicio del comercio y los bares, el trajín de sus calles y plazas animadas de turistas.

La segunda impresión fue la de su impactante monumentalidad. Aunque, para imaginaciones como la mía, es imposible de imaginar la Roma que fue capital de un imperio y centro del mundo extendiéndose por todas las orillas del Mediterráneo hasta el punto de llamarlo con toda propiedad Mare Nostrum, no se puede negar el gran peso de la monumentalidad clásica en sus ruinas y conjuntos arqueológicos despuntando con sus muñones históricos aquí y allá como un gigantesco museo al aire libre encerrado en el perímetro de las murallas aurelianas que llegaron a contar con hasta dieciséis puertas. La otra monumentalidad es la renacentista y barroca con palacios, iglesias, fuentes, fuentes y fontanas desmesuradas que parecen, como la famosa fuente barroca de Trevi, metidas con calzador entre calles y plazuelas. No casan demasiado. Como un collar de diamantes purísimos en el cuello de una mujer que fue hermosa y a la que la edad ha ganado la batalla en el brillo y tersura de la piel. Sigue leyendo

Almería: 10 etapas (II)

Almería: 10 etapas de noviembre de 2017

Segunda parte:
Etapas VI, VII, VIII, IX y X

Etapa VI: Calar Alto, Serón, Macael
La visita al observatorio astronómico de Calar Alto resulta muy recomendable. Te permite la entrada a las instalaciones del telescopio más grande de los que forman parte de los allí montados. Mediante las explicaciones de la astrónoma que nos acompañó pudimos conocer sus características y funcionamiento, la historia de este proyecto y tener alguna información, sencilla y clara, de determinados aspectos del Universo.

La altura de 2.168 metros a que se encuentra ubicado el observatorio ofrece la posibilidad, para los astrónomos de todo el mundo, de contemplar y examinar un cielo limpio de contaminación.

Descendiendo de Calar Alto por la cara norte de la sierra de Los Filabres, encontramos a media altura el interesante pueblo de Serón, antaño dedicado a la minería del hierro y hoy destino turístico atractivo. Por su altura, mirando al valle del río Almanzora, es apropiado para curar buenos jamones, con media docena de empresas dedicadas a salarlos y varias hospederías. En la plaza del Ayuntamiento encontramos el restaurante Plaza Nueva y la ocasión de disfrutar de la excelente cocina de la zona, buen gazpacho, estupendo codillo, chuletillas de cordero o las suculentas alcachofas rellenas.

Continuando el descenso alcanzamos la localidad de Macael y pudimos acceder a la explotación de sus impresionantes canteras de mármol. Más abajo de las canteras, la empresa Cosentino ocupa una gran extensión con las naves industriales de sus instalaciones para la elaboración y preparación de los afamados mármoles. Sigue leyendo

Almería: 10 etapas (I)

Almería: 10 etapas de noviembre de 2017
Primera parte:
Etapas I, II, III, IV y V

Etapa I: Parador Nacional de Albacete

Día soleado y fresco de noviembre en medio de la pertinaz sequía que asola la Península Ibérica. De camino hacia el destino de Almería se suceden los paisajes castellanoleoneses, madrileños y manchegos prolongándose en los colores ocres, rojizos y verdes de las tierras preparadas para el cultivo y los otoñales de las arboledas aledañas a los cauces de los ríos. Viaje apacible por la larga autovía que atraviesa la altura de la meseta hasta Albacete, con parada y fonda en el Parador Nacional a última hora de la tarde, ya anochecida, y tras la búsqueda del hotel en unas cuantas vueltas y revueltas por la ciudad hasta dar con la salida.

El Parador Nacional sorprende por su ubicación; pero, sobre todo, por resultar ser una construcción de finales de los años 60 del pasado siglo con un estilo de casa manchega tan bien conseguido que podría pasar por haber sido emplazamiento de convento, casa de campesinos ricos, palacio de recreo o monumental alquería, granja, cortijo o estancia de los siglos XV o XVI.

El lugar, con amplias habitaciones de abiertas balconadas al patio interior o a los jardines traseros bien arbolados y con pistas de tenis, resulta ser muy apacible, silencioso y tranquilo. El restaurante, bien atendido por el servicio, con sencillez, cercanía y naturalidad, se esmera con los platos manchegos en su oferta, exquisitos en su elaboración y atractivos en su presentación. El pisto manchego o el secular atascaburras se hermanan con otros platos como las tostas de arenque, el bacalao confitado, el atún asado con pimientos o unas generosas y bien conseguidas croquetas de jamón. La compañía de un tempranillo de la Ribera del Júcar, un Cinco Almudes de crianza, acaba de hacer todo perfecto junto con unos postres de helados variados.  Todo puede ser degustado en medias raciones, con lo que tienes la posibilidad de hacer un atractivo menú degustación.

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Destino Mérida, un pequeño gran viaje

Destino, Mérida. Un pequeño gran viaje del 19 al 22 de agosto de 2013

El viaje a Mérida por la Ruta de La Plata tiene su primera recalada en tierras salmantinas de Guijuelo. Después de atravesar los paisajes agosteños de las tierras castellanas y leonesas, con sus manchones verdes de encinas y robledales y pasear la mirada por el amarillo tendido de las mieses, la promesa de un buen plato de jamón a resguardo del calor de mediodía es un aliciente más que sobrado para hacer escala en Guijuelo, a la sazón, pueblo grande con poco encanto en cuanto a lo urbanístico, pero animado y laborioso que andaba en fiestas y reponiéndose de la noche anterior que, a lo que parecía, debió de ser larga.

La segunda parada será en una casa rural u hotel con encanto en Las Madroñeras, a unos doce kilómetros de Trujillo ya en tierras extremeñas de Cáceres. Al caer la tarde, subir a la Alcazaba y dejarse caer por entre las callejuelas repletas de casonas, palacios, piedras y blasones de la patria de Pizarro hasta desembocar en la amplia plaza, es otra manera de viajar. La historia no hay que explicarla, se vive en sí misma y su esencia mientras visitas esta ciudad de Trujillo con núcleo monumental de primer orden. Sigue leyendo