Un día y medio: Arantzazu, Campas de Urbia y Oñati

25 y 26 de agosto de 2016

Rebasando Oñati, antes Oñate, la carretera se abre a la derecha hacia Aránzazu, hoy Arantzazu, el monasterio reconstruido y recreado en la concepción artística de Néxtor Barrenetxea, Jorge  Oteiza y Chillida. Lo más selecto de la representación vasca de la cultura del arte escultórico, pictórico y arquitectónico, acompañados por el pintor abstracto madrileño Lucio Muñoz, para crear una obra de arte contemporáneo adelantada a su tiempo y, como toda obra de arte de este calibre, sujeta a la polémica.


El concierto de Ara Malikian

La larga ascensión hasta Arantzazu no se justifica solamente con el objetivo de admirar la obra del Santuario y el espectacular entorno natural que lo acoge. En el espacio amplio de la iglesia y mágicamente sobrio en su monumentalidad se ofrecía un espectáculo de singular importancia también, muy acorde –en su versión musical- con el conjunto arquitectónico y sus desafíos. Se trataba, ni más ni menos, que de Ara Malikian a la cabeza del grupo de cuerda y percusión formado por Humberto Armas, Jorge Guillén del Castillo, David Barona, Tania Bernaez, Nantha Kumar y el percusionista Héctor “El Turco”. Sigue leyendo

Sierra de Gredos, entre música y paisajes, 2017

Sierra de Gredos, entre música y paisajes
2017

Tal vez el pretexto para acercarse a las inmediaciones del Almanzor en la Sierra de Gredos fuera la actuación de Sting en concierto junto a Nikky Hill y Amaral, aunque –todo hay que decirlo- el pretexto estaba mucho más que justificado después de vivir junto a otras trece mil quinientas personas la actuación en directo del que fuera líder del conjunto británico Police. Admirable derroche de energía, buen hacer y buen rock and roll. Y el evento, con el nombre de “Músicos en la Naturaleza”, organizado en los prados rodeados de bosque aledaños a Hoyos del Espinar, fue bendecido por el buen tiempo veraniego a pesar de la amenaza de tormentas.

En el itinerario desde Vizcaya nos cruzamos con Tordesillas para hacer una breve parada bajo la lluvia y almorzar el plato del día en uno de sus restaurantes, el Figón, de mesa con mantel, ambiente agradable, buen servicio y relajado. Luego continuamos, cada vez con más lluvia sobre nosotros y los paisajes castellanoleoneses que nos rodeaban, hacia el sur en busca de las tierras de Ávila. Todo presagiaba un fin de semana pasado por agua y más frío de lo habitual, pero a medida que tomábamos la dirección hacia San Martín del Pimpollar, la borrasca se alejaba hacia el este y el horizonte de la sierra se aclaraba de manera esperanzadora.

San Martín del Pimpollar, con su nombre sonoro y sugerente, es un pequeño pueblo hecho de piedra a pocos kilómetros del Parador Nacional de Gredos. Calles estrechas y sinuosas, puente rústico de piedra sobre un pequeño río, pequeña plaza al lado de la iglesia y varias casas rurales. Una de ellas, con su típico pequeño patio delantero de suelo cubierto por grandes losas y cerrado por un muro robusto de piedras, fuentecilla crecida de plantas a la entrada, de planta baja y un solo piso, nos acogía a la media tarde mientras acomodábamos el equipaje y charlamos con los vecinos de la casa contigua llegados también para el concierto de Sting y fieles seguidores de estas convocatorias.

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Buenos Aires: Un tango de Corrientes a Caminito

Buenos Aires: Un tango de Corrientes a Caminito (18, 19, 20, 21, 22, 23 de septiembre de 2013)

Buenos Aires es un tango de Corrientes a Caminito. En esa lucha cuerpo a cuerpo con la sensualidad del amor, la ciudad se hace cosmopolita, espejo de raíces culturales, y en las márgenes inseguras reflejadas en el Río de La Plata es urbe de identidades y búsqueda de un perfil definitivo que no acaba de encontrar. Es paso de baile y aire en el equilibrio precario de las edificaciones dispares de sus barrios, los más de 40 que componen el mosaico diverso de la ciudad con sus peculiaridades.

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Venecia hasta Murano, Burano y Lido

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Venecia

Del abrazo entre el río Po y el mar Adriático, nace la ciudad de Venecia. El amor del agua la sostiene, la misma pasión que la hunde hasta sumergirla en el sueño definitivo del tiempo. Pero aún, en medio de la luz resplandeciente de la bahía, la ciudad suspira enamorada.

¿Merece la pena visitar Venecia? La respuesta es que sí, sin dudarlo. Por encima del tumulto turístico y la impronta que marca, desvistiéndola de su estilo de vida centenario, banalizando el consumo de arte, dibujando lo artificioso de algunas costumbres, vale la pena caminar sus estrechas calles, atravesar sus puentes, navegar por sus canales. A fin de cuentas, ¿no sigue siendo Venecia lo que siempre fué, una ciudad comercial? Pues hoy día, el turismo no deja de ser una industria rentable y los venecianos, sustituyendo las caras mercancias de Oriente y el trasiego de la ruta de la seda por el turismo, atraen a su ciudad a gentes de todo el mundo; pero, sobre todo, a los asiáticos.

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El Gran Canal, arteria principal de la ciudad, es una sucesión asombrosa de palacios con el agua subiéndoles por los portales y las escaleras de mármol. Las fachadas resultan ser un alarde de belleza en la multiplicación de amplios ventanales con arcos renacentistas de medio punto y conopiales, columnas, bajorrelieves, mármoles, colores y hasta representaciones pictóricas completas de grandes dimensiones en todo su frente. La mayoría de ellos se han convertido en hoteles; otros, en museos; algunos otros parecen barcos a la deriva aparentemente dados al abandono; todos, se mezclan con iglesias que van jalonando las sinuosidades de esta deslumbrante vía acuática veneciana.

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Praga.- República Checa

Praga en la memoria
2007

Ciudad de leyenda y leyendas, a las cuales resultan ser muy aficionados los checos. Entre ellas se cuenta en Praga la del hombre de hierro que se ahorcó después de conocer la muerte de su joven prometida ahogándose en las aguas del Moldava, desesperada al verse rechazada en su boda porque el hombre creía que ella le había sido infiel. ¡Ay, los celos! Dicen que el llamado hombre de hierro se aparece cada 100 años, pero estábamos en Praga a dos de su próxima aparición, que sería en 2009, así que no resultaría probable encontrárselo paseando su culpa por ninguno de los puentes tendidos sobre el río.

Hemos dicho el Moldava, ese río majestuoso que conduce su impresionante caudal por el medio de Praga y sus orillas abrazadas por numerosos puentes entre los que destaca el de Carlos IV. Imprescindible cruzarlo varias veces. Festonado de altas estatuas, este puente gótico une directamente la Ciudad Vieja con el castillo de Praga en la otra orilla.

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Berlín, un viaje de 2010

BERLÍN (2010)

Acercarse a Berlín desposeído  de la idea de las grandes guerras del 14 y del 40, parece difícil. Dejémoslo en imposible. Mejor, aceptar la visita marcada de antemano por la división del muro de la vergüenza, los ecos de la metralla, la persecución de los judíos, el búnker de Hitler y las bombas aliadas arrasando el ochenta por ciento de la ciudad. Y así llegas al aeropuerto de Tegel.

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Viena y Salzsburgo, 2008

Viena y Salzburgo, 2008

La antigua Vindobona o “ciudad blanca” en su origen celta que es ahora Viena, sinónimo latino de Viana o Veana, “monte o colina”, no puede entenderse sin sus esencias austriacas empapadas de Danubio, música, filosofía, psicoanálisis, pintura y poesía. Hay nombres para todas y cada una de las artes que se acogieron y acogen a la fascinación de la capital de Austria. Pongamos, entre otros, a Otto Bauer o a Max Adler, teóricos del marxismo desde el intento de combinar socialismo y nacionalismo o de aproximarlo desde la filosofía kantiana, dando origen a la socialdemocracia europea del siglo XIX. Y sigamos con Sigmund Freud, Gustav Klimt, W.Amadeus Mozart, Josephe Haydn, Schubert, Gustav Mahler, Johann Strauss (o el rey del vals), el poeta Schiller con monumento frente a la Academia de Bellas Artes y delante del escritor alemán Goethe. En la arquitectura descuella la figura señera del valedor de la arquitectura funcional y defensor de la recuperación del clasicismo Otto Wagner; pero no puede dejarse de admirar la huella de otro arquitecto, F. Hundertwasser, en edificios tan espectaculares como el Hundertwasserhaus, de alegres colores azules, blancos, rojos y amarillos, suelos irregulares, tejados cubiertos de jardines y ventanas desiguales, inaugurado en 1986.

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