Ciudad Real, en las rutas manchegas del Quijote

Ciudad Real, en las rutas manchegas del Quijote

Almagro.-Teatro.Almagro.- Baile de Fuenteofejuna.-Lope de Vega.Almagro, teatro clásico.

Siempre aprovechando la oportunidad de Almagro y su Festival Internacional de Teatro Clásico, se puede echar una mirada a los paisajes que conforman la topografía del Quijote, buscar molinos, sierras, bosquecillos, ríos, cuevas, lagunas o campos abiertos sobre los que la imaginación del ingenioso hidalgo quiso ver ejércitos, castillos, gigantes, princesas o forzados a los que liberar.

Almagro, ciudad bien conocida por la configuración tan rectangular y porticada de su Plaza Mayor, de miradores pintados de verde, Corral de Comedias, Ayuntamiento con fachada de piedra sillar al este de la plaza y al oeste la estatua ecuestre de Diego de Almagro, adelantado de Chile, en medio de un pequeño jardín bien arbolado, ofrece –además- el paseo por sus calles medievales empedradas, palacios y casonas blasonadas con sus paredes blancas, grandes portalones y estupendas forjas en las ventanas. También te regala las estancias del magnífico convento franciscano del siglo XVI hoy convertido en Parador Nacional.

pinchos de atún rojo de AlmagroOtras distracciones culturales al calor veraniego del teatro vienen a sumarse a las tradiciones gastronómicas manchegas de sus fogones. De lo sencillo y popular en tascas y posadas a lo exigente y selecto de otros restaurantes como el del Parador Nacional. Para todos los gustos y bolsillos. Esta vez, que no será la última, mencionaré los estupendos helados presentados en copa de la heladería aledaña al Corral de Comedias y las tapas de La Posada de Almagro en la calle San Bartolomé, que arranca de la misma Plaza Mayor por su lado oeste. Cenando tapas variadas, La Posada de Almagro puede ofrecerte un exquisito atún rojo con cebolla caramelizada, unas bien elaboradas croquetas de jamón o langostinos o el bocado crujiente y calentito de unas costras de queso. La lista de tapas se continúa con, entre otras de Sigue leyendo

Ávila y Sierra de Gredos en 2015

Ávila y Sierra de Gredos.- Primavera de 2015

Muralla de Ávila.Teresa de ÁvilaMurallas de ÁvilaLa vuelta a Ávila en esta tercera ocasión venía precedida por el interés especial de la celebración del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, la excepcional escritora y mujer que iluminó, junto con San Juan de la Cruz, la literatura mística española del siglo XVI. Con este motivo, la ciudad de Ávila, junto con la salmantina Alba de Tormes, organizó una edición de Las Edades del Hombre. La visita, pues, transcurrió entre el arte religioso y la exaltación de Teresa de Ávila, el paseo por la ciudad monumental y la gastronomía, en el espacio de dos días soleados y fríos de primavera.

Santa Teresa de Jesús- VitralLas Edades del Hombre recogen, para mi disgusto, una visión oscura y hasta tenebrosa de la vida de Teresa de Jesús y del catolicismo. Tres iglesias acogen la exposición, centrada en el personaje de la santa, haciendo excesivo hincapié en el aspecto religioso y la experiencia espiritual de Teresa en detrimento de la cuestión humana, familiar y la faceta literaria. El contexto histórico sirve de marco para explicar los aspectos relevantes en la experiencia de Teresa: Inquisición, Reforma luterana y Contrarreforma tridentina, Lepanto, el Imperio Español en Europa, América y Asia, Fray Bartolomé de las Casas y la cuestión indígena, etc. La impresión general que se desprende de la visita es la de presentarnos una época obsesionada con la muerte, reveladora de un cristianismo triste y sufriente, cargado de culpas y castigos, tormentos y penitencias. Una espiritualidad tenebrosa en contraste con la luminosidad de la figura de Teresa de Jesús y la frescura de sus escritos, sobre todo la poesía, tan apasionados y cargados de un intenso amor místico hecho con los mimbres del amor carnal. Pienso que Santa Teresa no se merece una cosa así. Queda muy poco o nada de su espíritu jovial, alegre y hasta bromista y mucho, demasiado, de su tormento. Sigue leyendo

Almería: 10 etapas (II)

Almería: 10 etapas de noviembre de 2017

Segunda parte:
Etapas VI, VII, VIII, IX y X

Etapa VI: Calar Alto, Serón, Macael
La visita al observatorio astronómico de Calar Alto resulta muy recomendable. Te permite la entrada a las instalaciones del telescopio más grande de los que forman parte de los allí montados. Mediante las explicaciones de la astrónoma que nos acompañó pudimos conocer sus características y funcionamiento, la historia de este proyecto y tener alguna información, sencilla y clara, de determinados aspectos del Universo.

La altura de 2.168 metros a que se encuentra ubicado el observatorio ofrece la posibilidad, para los astrónomos de todo el mundo, de contemplar y examinar un cielo limpio de contaminación.

Descendiendo de Calar Alto por la cara norte de la sierra de Los Filabres, encontramos a media altura el interesante pueblo de Serón, antaño dedicado a la minería del hierro y hoy destino turístico atractivo. Por su altura, mirando al valle del río Almanzora, es apropiado para curar buenos jamones, con media docena de empresas dedicadas a salarlos y varias hospederías. En la plaza del Ayuntamiento encontramos el restaurante Plaza Nueva y la ocasión de disfrutar de la excelente cocina de la zona, buen gazpacho, estupendo codillo, chuletillas de cordero o las suculentas alcachofas rellenas.

Continuando el descenso alcanzamos la localidad de Macael y pudimos acceder a la explotación de sus impresionantes canteras de mármol. Más abajo de las canteras, la empresa Cosentino ocupa una gran extensión con las naves industriales de sus instalaciones para la elaboración y preparación de los afamados mármoles. Sigue leyendo

Almería: 10 etapas (I)

Almería: 10 etapas de noviembre de 2017
Primera parte:
Etapas I, II, III, IV y V

Etapa I: Parador Nacional de Albacete

Día soleado y fresco de noviembre en medio de la pertinaz sequía que asola la Península Ibérica. De camino hacia el destino de Almería se suceden los paisajes castellanoleoneses, madrileños y manchegos prolongándose en los colores ocres, rojizos y verdes de las tierras preparadas para el cultivo y los otoñales de las arboledas aledañas a los cauces de los ríos. Viaje apacible por la larga autovía que atraviesa la altura de la meseta hasta Albacete, con parada y fonda en el Parador Nacional a última hora de la tarde, ya anochecida, y tras la búsqueda del hotel en unas cuantas vueltas y revueltas por la ciudad hasta dar con la salida.

El Parador Nacional sorprende por su ubicación; pero, sobre todo, por resultar ser una construcción de finales de los años 60 del pasado siglo con un estilo de casa manchega tan bien conseguido que podría pasar por haber sido emplazamiento de convento, casa de campesinos ricos, palacio de recreo o monumental alquería, granja, cortijo o estancia de los siglos XV o XVI.

El lugar, con amplias habitaciones de abiertas balconadas al patio interior o a los jardines traseros bien arbolados y con pistas de tenis, resulta ser muy apacible, silencioso y tranquilo. El restaurante, bien atendido por el servicio, con sencillez, cercanía y naturalidad, se esmera con los platos manchegos en su oferta, exquisitos en su elaboración y atractivos en su presentación. El pisto manchego o el secular atascaburras se hermanan con otros platos como las tostas de arenque, el bacalao confitado, el atún asado con pimientos o unas generosas y bien conseguidas croquetas de jamón. La compañía de un tempranillo de la Ribera del Júcar, un Cinco Almudes de crianza, acaba de hacer todo perfecto junto con unos postres de helados variados.  Todo puede ser degustado en medias raciones, con lo que tienes la posibilidad de hacer un atractivo menú degustación.

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Agua Amarga (Almería), volver…

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Agua Amarga
junio de 2014

La casa del inglés, desde el sótano convertido en espaciosa sala, hasta la última terraza con vistas al mar, nos ofrece todas las comodidades. Holgada cocina, salón principal espacioso bien iluminado con ventanales a los dos patios, delantero y trasero, sala contigua con piano, gran mesa de madera y aparador, terraza con yacusi en el primer piso y acceso desde las habitaciones, palmeras, olivos y plantas por doquier, en suelo o en macetas, barbacoa en la terraza superior protejida en parte por una cubierta de cañas, y libros por toda la casa, en inglés, entre los que destacan algunos de historia, otros sobre España y una colección bastante completa de guías turísticas de distintos países y ciudades. La casa del inglés, bien pertrechada de todo, es un pequeño oasis dentro del oasis mayor en que se va convirtiendo, con el paso de los años, Agua Amarga. El gusto por las plantas llena jardines y patios, desbordando en las calles por encima de los muros y tapias en buganvillas, setos, rosales e hibiscos, y creciendo robustos olivos al lado de espigadas palmeras. Parece como si todas las casas, de escrupulosa construcción respetando alturas, blancor de paredes y diseño mediterráneo y andaluz, se arroparan de vegetación en contraste con la sequedad y aridez desértica de las piteras, espartos y chumberas que cubren las laderas de las montañas y colinas de fondos marinos elevados, petrificados y cubiertos de lava.

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Argentina: Bariloche y El Bolsón

Bariloche y El Bolsón (14, 15, 16 de noviembre de 2013)

El viaje desde Villa La Angostura hacia Bariloche arranca con lluvia y poco a poco va cambiando, sucediéndose los claros y las nubes, la bruma y el camino despejado. Los contrastes de paisajes resultan abrumadores en el contraste de la espesura de los bosques a los espacios más abiertos y de montañas sin arbolado en las que domina el monte bajo. Puede avistarse ganado vacuno y caballar. Los ríos son caudalosos; uno de ellos alimenta un mar interior en forma de presa hidráulica. Tomando el desvío hacia El Bolsón y Bariloche se cruza a través de un puente este inmenso lago artificial en el país de los inmensos lagos naturales. El paisaje continúa acompañado por la extensión de los distintos ramales del embalse. Poco a poco las cumbres se oscurecen con sus nieves en lo más alto hasta llegar a un valle y encrucijada de ensueño que recibe el sobrenombre de Valle Encantado. Las aguas remansadas dejan reflejar las montañas erosionadas de formas caprichosas. El verdor inunda las riberas y los árboles se arremolinan hasta entrar en las aguas.

Al acercarse a Bariloche aparece de nuevo el mítico lago Nahuel Huapi. En la carretera nos cruzamos con una carrera de coches deportivos de época. Llueve y deja de llover, asoma el sol y vuelve esconderse jugando con el día. La carretera despide vapor y forma una neblina que a veces se convierte en niebla densa; desparece tal y como aparece y todo el trayecto, una vez dejado el desvío y entrada a Bariloche, se encajona entre árboles, retama cerrada de flores de intenso amarillo sin perder de vista el agua del lago a nuestra derecha. Sigue leyendo

De Pucón y el volcán Villarrica a Chiloé

De Pucón y el volcán Villarrica a Chiloé (Chile: 29, 30, 31 de octubre y 1, 2, 3, 4, 5 de noviembre de 2013)

Describir los entornos de Pucón, con el volcán Villarrica dominando con sus nieves toda la geografía, sería como describir mares de agua dulce y verdes de todos los tonos imaginables, forestas, riberas y bosques de árboles gigantescos. Todo el paso por Pucón y sus alrededores hasta Chiloé, la isla (y sus cientos de islas) que está más al sur, es campiña ribeteada de retamas altas de flores de un color amarillo gualda que aturde los sentidos. Sirva, pues, la somera enumeración de los lugares y sus nombres como reseña de los extensos territorios de todo un país de tradición mapuche cuya definición de paraíso es solamente una referencia para hacerse una idea de lo que hablamos. Los terremotos y la actividad volcánica, como es el caso del Villarrica, forman parte también del modo de vida de las gentes que pueblan estas geografías chilenas.

Cerca de Pucón nos encontramos con el Parque Nacional Huerquehue. La subida a los lagos es una caminata de más de dos horas que se alarga porque a cada paso te ves obligado a detenerte, admirar e intentar dejar memoria fotográfica de lo que alcanzas a ver. La subida es bastante tranquila hasta la desviación a la primera cascada. Después de alcanzar la segunda y hasta el lago Verde la cosa se pone un poco más seria y la ascensión se hace más lenta por entre el interminable bosque de la montaña. Las vistas hacia el valle, los lagos del fondo y el volcán Villarrica, siempre nevado, son cada vez más hermosas. En lo alto, además del lago Verde, se visitan otros como el Chico y el Tinquilao. A cualquier pintor le resultaría imposible recoger en su paleta tantos colores y tonos verdes como los que esta excursión ofrece. Sigue leyendo

ALCALÁ DE HENARES

ALCALÁ DE HENARES
Semana Cervantina, 2019

La celebración del bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra en su ciudad de nacimiento, con la organización de una Semana Cervantina, promete, anima y es un excelente pretexto para volver a visitar el Alcalá romano que fue Comfluvium y de ahí Complutum y Complutense como título de la Universidad que ahora se encuentra en Madrid tras distintos avatares.

La semana transcurrió rica en animación y ambiente callejero. Mercado renacentista, grupos de calle con sus actuaciones, música, pasacalles, ofertas gastronómicas variadas. Pero resultó pobre en actos culturales, con apenas alguna pequeña representación teatral en un espacio acotado en la calle y la ausencia de conferencias, debates, mesas redondas o presentaciones. Incluso la plaza que acogía las librerías estaba falta de espíritu libresco y cervantino. Imposible encontrar obras de Cervantes, buenas ediciones del Quijote, autores que pensaron discutieron o discuten sobre el autor alcalaíno y su obra, ni siquiera se encontraban trabajos de otro hombre insigne, político, escritor y pensador de esta ciudad como fue Manuel Azaña. En este sentido, la semana brilló por su ausencia. Lo único llamativo fue el reparto de los premios 2019 de Alcalá de Henares a distintos autores, poetas, escritores o arquitectos con la mención especial de Rosa Montero como máxima galardonada. Sigue leyendo

De Chile a Mendoza en Argentina bajo la mirada del Aconcagua

El paso de Los Andes a Mendoza (Argentina) bajo la mirada del Aconcagua (24, 25 y 26 de octubre de 2013)

La salida hacia Mendoza, en Argentina, arranca desde Santiago de Chile buscando el Paso de Los Libertadores. Río Aconcagua, aguas arriba, el recorrido se va plegando a la cordillera andina y las nieves de sus cumbres. Las montañas parecen asaltar el camino con sus rocas oscuras y las aguas dejándose descolgar por las laderas en pequeñas cascadas. Toda el intenso verde de la vegetación y la frondosidad de los bosques y arboledas van cediendo ante el empuje de las alturas. Curva a curva y rampa a rampa, la carretera se iza a lo más alto de la cordillera hasta cambiar de vertiente. El Aconcagua, entonces, se intuye a nuestra izquierda detrás de las nubes que lo envuelven y el frío se hace más intenso, pese a la primavera, cuando intentamos pasar la frontera.

Al otro lado de los Andes, todo continúa siendo altura que parece insalvable, pero el colorido cambia y la aridez, sequedad, los colores y las formaciones erosionadas del lado argentino contrastan fuertemente con las alturas recortadas, oscuras, nevadas y verdes del lado chileno con sus viñedos en la parte baja de intenso verde claro.

No son comparables las dos bellezas únicas de los Andes. Ambas seducen y atraen. Lo que resulta un sinsentido es la frontera. Un celo enfermizo y lamentable en el control de aduanas hace que pasar pueda llevarte más de tres horas de trámites y esperas. Las condiciones son tercermundistas y algunos funcionarios exhiben una prepotencia injustificable. Algún policía jovencito siente tentaciones fascistoides y el trato raya lo vejatorio. Sin perder la falsa sonrisa y la amabilidad forzada, te llevan de un lado a otro en fila india, dan explicaciones en tono intimidatorio sobre las condiciones para pasar, tiran de actitudes paternalistas y siempre dejan claro que los que mandan allí son ellos y que a ti te toca obedecer. Inexplicable. Sigue leyendo

Chile: Valparaíso y Viña del Mar

Valparaíso y Viña del Mar. El eco incesante de Pablo Neruda (20, 21, 22 y 23 de octubre de 2013)

En el pequeño aeropuerto de Calama, en el norte de Chile y los confines de Atacama, muchos mineros del cobre y otros minerales aguardan para coger el avión hacia unos días de descanso en sus casas, algunos casi al sur del país. Vladimir, uno de los mineros que viajaba con cinco días de permiso, nos informa de las condiciones laborales de las minas y nos regala su opinión sobre cuestiones generales de la política de Chile. Su cordialidad y preocupación por nosotros resulta exquisita; nos habla de su mujer y sus hijos con indisimulado orgullo y no nos dejará de la mano al llegar a Santiago hasta vernos subir en el autobús que nos conducirá a Valparaíso. Su amabilidad le lleva a ofrecernos su casa para una posible visita y se despide con emoción y afabilidad.

El vuelo, siguiendo la cordillera de los Andes, permite el asombro sin pausa a lo largo de los kilómetros y kilómetros de distancia. El desierto se continúa a sí mismo entre las cordilleras subandinas, y los Andes, nevados, trazan una línea permanente en el horizonte.

De Santiago de Chile a Valparaíso el paisaje se llena de verde y frondosidad; se respira la humedad en el viento fresco que corre. El contraste con Atacama parece sorprendente. El agua corre caudalosa por los ríos y los árboles y los cultivos lo inundan todo ante la vista. Sigue leyendo