Chile: Valparaíso y Viña del Mar

Valparaíso y Viña del Mar. El eco incesante de Pablo Neruda (20, 21, 22 y 23 de octubre de 2013)

En el pequeño aeropuerto de Calama, en el norte de Chile y los confines de Atacama, muchos mineros del cobre y otros minerales aguardan para coger el avión hacia unos días de descanso en sus casas, algunos casi al sur del país. Vladimir, uno de los mineros que viajaba con cinco días de permiso, nos informa de las condiciones laborales de las minas y nos regala su opinión sobre cuestiones generales de la política de Chile. Su cordialidad y preocupación por nosotros resulta exquisita; nos habla de su mujer y sus hijos con indisimulado orgullo y no nos dejará de la mano al llegar a Santiago hasta vernos subir en el autobús que nos conducirá a Valparaíso. Su amabilidad le lleva a ofrecernos su casa para una posible visita y se despide con emoción y afabilidad.

El vuelo, siguiendo la cordillera de los Andes, permite el asombro sin pausa a lo largo de los kilómetros y kilómetros de distancia. El desierto se continúa a sí mismo entre las cordilleras subandinas, y los Andes, nevados, trazan una línea permanente en el horizonte.

De Santiago de Chile a Valparaíso el paisaje se llena de verde y frondosidad; se respira la humedad en el viento fresco que corre. El contraste con Atacama parece sorprendente. El agua corre caudalosa por los ríos y los árboles y los cultivos lo inundan todo ante la vista. Sigue leyendo

De Tafí del Valle a Cafayate por los valles calchaquíes. Punto y aparte

De Tafí del Valle a Cafayate por los valles calchaquíes. Punto y aparte (Argentina) (5, 6 y 7 de octubre de 2013)

Salida temprana de Tafí del Valle (2.000 metros sobre el nivel del mar). El valle, encajonado entre las sierras del Aconquija, se puede imaginar verde en su amplia extensión, pero está seco, teñido de un amarillento que rompen, a trozos, los árboles agrupados en torno a las fincas. Tafí no cuenta con centro histórico, ni pequeño, ni grande. Creció en fincas que fueron poblándose cuando los terratenientes del lugar vendieron gran parte o todas sus posesiones. La población dispersa se hace excepción en la carretera que atraviesa la población, desde la terminal de autobuses hasta el puente sobre un río de cauce muy amplio y pedregoso por el que corre un pequeño caudal de agua. Al fondo, el lago formado por la represa o Dique La Angostura, a unos diez o doce kilómetros, le da al paisaje árido un toque de delicado color azul que se tiñe de cielo. Imponentes las alturas que rodean el valle en su soledad, su elevación y su desesperante aridez.

La carretera hacia Amaicha asciende trabajosamente. Todo el paisaje es pradera poblada de matas de hierbas amarillentas hasta el pie de la montaña. Cuanto más asciende el autobús, más altas se hacen las cumbres. Parece una lucha imposible en medio de unos parajes permanentemente amarillos. Sigue leyendo

Menorca, la cultura de la piedra

Menorca se ofrece al visitante con todo el atractivo de sus innumerables y bien cuidadas playas y calas en la larga cintura de agua del mar de la isla. Como un anillo, el camí de cavalls (camino de caballos) que circunda Menorca, nos permite pasearla en su totalidad alcanzando todos los parajes costeros de relevancia; este camí de cavalls fue concebido como medida defensiva en el siglo XVIII y permitía la vigilancia contínua de la isla y el desplazamiento de tropas para su defensa.

Tanto de norte  a sur como de este a oeste encontramos emplazamientos como Es Castell, antigua Villa Carlos, y su encantador puerto, la singular urbanización de Binibèquer Vell, playa de Binigaus, Cala Escorxada, Tebalúger, Cala Mitjana, Cala Galdana y su urbanización, Cala en Turqueta, una de las preferidas del público en general y de las primeras en llenarse, Cala des Talaier, Son Saura, paraje de Calespiques, Punta Nati con su faro, Cala Morell, playa de Binimelá y Cala Pregonda, el Cap de Cavallería, Fornells, Cala de sa Torreta, la Platja des Grau o el mismo pueblo de Grau con su puerto de pescadores y una urbanización discreta y respetuosa con el medio. Las ciudades de Maó (Mahón) y Ciutadella (Ciudadela), en los extremos norte y sur de la isla y unidas por la principal vía de comunicación a lo largo de más de cuarenta y cinco kilómetros, ofrecen en sus contrastes históricos, arquitectura y actividad económica, junto a las características comunes, dos ocasiones estupendas de disfrutar con su visita.

Naveta de Rafa Rubí-MenorcaPero Menorca (la «isla menor«, pero no la menor de las islas de Baleares) está impregnada de otra cultura omnipresente en la vida de los isleños, que es la cultura de la piedra. Desde los monumentos megalíticos en forma de talayots (atalayas de carácter defensivo y también empleadas para comunicarse a través de señales de una a otra), navetas (enterramientos pétreos en forma de nave invertida) o taulas (mesas y dólmenes) hasta la construcción de kilómetros y kilómetros  de muros o paredes secas que encajan carreteras y dividen montes y campos o las construcciones defensivas más modernas y las de usos agropecuarios en las parcelas, todo es piedra y la expresión de su vitalidad y fuerza, con vocación de durar. Sigue leyendo

ARRIBES DEL DUERO, el mundo del agua y el granito (II)

Arribes del Duero, el mundo del agua y el granito (II)
22 de mayo de 2019

Saldremos de mañana de Fermoselle en dirección a la presa de La Almendra, gigantesca obra hidráulica que cierra el paso del río Tormes en un angosto desfiladero. Dando la vuelta tomaremos la dirección de Fariza; en el recorrido, de una belleza natural, se puede apreciar en su valor la arquitectura popular sayaguesa en los puentes y pasos bajos de ríos y arroyos a base de grandes losas de granito puestas sobre enormes morrillos a modo de tajamares, en las construcciones agrarias, las paredes para las demarcaciones de las fincas y lo pintoresco de sus casas. Entre las fincas se alzan muros de piedra seca construidos entre pilones de una sola pieza y cierta altura, semejantes a pequeños monolitos, que sujetan otras piedras alargadas de similar tamaño acostadas a uno y otro lado de las verticales. También colocan algunas losas planas que hacen de cubierta. El resto de la actividad agrícola y ganadera y de la vida del entorno hace acto de presencia con los rebaños de ovejas con sus perros, pastor o pastora, ocupando todo el ancho de la estrecha calzada, así como las noticias de las romerías de los días principales y festivos en las que se sacan los pendones, tan tradicionales del reino leonés, que aquí son totalmente blancos. Desde Fariza harán la procesión hasta la iglesia de Ntra. Sra. Del Castillo, elevada sobre el cerro ocupado antes por un antiguo castro vetón o vacceo según los restos documentados en el lugar. Una iglesia interesante en un entorno ameno con su pradería y arbolado bien cuidado, y una curiosa inscripción sobre una piedra colocada en la entrada del porche, que no sabría identificar, tal vez algún signo o símbolo de origen masónico. Sigue leyendo

ARRIBES DEL DUERO, el mundo del agua y el granito (I)

Arribes del Duero, el mundo del agua y el granito (I)
22 de mayo de 2019

El Duero, a su paso por tierras zamoranas del Sayago, choca frontalmente con el granito, se retuerce y labra un paisaje de hoces y desfiladeros tomando dirección sur hacia territorios salmantinos con la constancia del agua en su trabajo, erosionando y cavando gargantas que llegan a sobrepasar los 200 metros de profundidad. Decir que el resultado de este choque brutal del agua y el granito es espectacular, está de más. En esta labor el Duero recibe la ayuda del abundante caudal del Esla por su derecha y la acción decidida del Tormes, por su izquierda.

Estas tierras, que junto con las portuguesas de Tras os Montes de la otra orilla formaron parte del Reino de León, conservan, además de su peculiar orografía, el aire de la vida tradicional en la que han ido calando las formas de la modernidad con cierta calma y acomodo. Territorios y comarcas de asentamientos judíos, de aquellos que fueron alejándose hacia Portugal tras su expulsión de España en 1.492 con los Reyes Católicos, y que dejaron su impronta en los pueblos por donde fueron pasando.

La penillanura, de abundantes y frondosos bosques de encinas y robles, se extiende en extensas dehesas ganaderas. Otras especies arbóreas se dan en este espacio de los arribes, tales como el alcornoque, el enebro y el almez; éste último forma bosques de almezales cerca de las orillas de los ríos. Es un árbol pariente del olmo que da frutos comestibles, aunque se usan –principalmente- para consumo de los animales. Se relaciona con Ulises, de quien se dice que tras comer el fruto del almez, él y su tripulación olvidaron el nombre de su patria. Los colores de la primavera nos regala la vista de una intensa gama de verdes, amapolas, cantuesos, lavandas y los amarillos de los matorrales formados por chumberas, jaras, piornos, retamas y abundantes tomillos. El cantueso o lavándula stoechas, también conocido –entre otros nombres- como tomillo borriquero, es un arbusto de flores moradas y un aroma entre la lavanda y el tomillo. Tiene propiedades medicinales y, como nota curiosa, puede usarse como repelente de los mosquitos. Sigue leyendo

Tenerife (III)

Recorriendo la isla de Santa Cruz de Tenerife
Abril de 2019
Los lugares:
I
PUERTO DE LA CRUZ
EL BARRANCO DEL INFIERNO – ADEJE – MASCA
EL TEIDE
II
GARACHICO
ICOZ DE LOS VINOS
PUNTA DEL TENO – LOS GIGANTES – SANTA ÚRSULA
III
TACORONTE – TEJINA – VALLE DE GUERRA
ANAGA: CRUZ DEL CARMEN – PICO DEL INGLÉS – LAS CARBONERAS – CHINAMADA
PLAYA DE LAS TERESITAS –SANTA CRUZ DE TENERIFE – LA LAGUNA

 III
TACORONTE, TEJINA Y VALLE DE GUERRA

Ninguna de estas poblaciones se puede decir que tengan algo de singular más allá de la modestia de sus iglesias; las extensas poblaciones entre plataneras y otros cultivos de invernadero, se precipitan ladera abajo hacia el mar. Apenas algún rincón costero de acceso poco atractivo y playas, accidentes o detalles de escaso interés. Sobresale en el territorio la explotación de los terrenos y el modo de vida laboriosa de sus gentes. El turismo, para bien o para mal, ocupa un lugar secundario y la impronta de su estilo urbanístico no tomado asiento en estos lugares, muy poblados y explotados de manera práctica e intensiva, sin concesiones a la estética.

En Tacoronte puede visitarse, a pie de carretera y a la salida del pueblo, una casona solariega de los señores que fueran antaño los amos del valle y las laderas volcánicas. Hoy esta casa está convertida en museo antropológico. No tiene grandes cosas, pero tampoco carece de interés la visita.

La llovizna que empezó a caer de manera casi imperceptible, acabará convirtiéndose en lluvia menuda y constante; llegando a las inmediaciones del Puerto de La Cruz, el cielo empieza a abrirse en claros dejando pasar, a ratos, el sol.

PARQUE RURAL DE ANAGA

En el noreste de Tenerife, Anaga ofrece una vista radicalmente opuesta a la del noroeste en la Punta del Teno. Humedad, masas boscosas dominadas en su parte media por las sabinas y pino canario; una variedad increíble de especies vegetales, frondosidad y cultivos de altura en las pendientes aterrazadas, roques impresionantes en formas y alturas y barrancos que se precipitan ladera abajo buscando la salida al mar. Un paisaje volcánico tapizado de verde en su esplendor que subyuga los sentidos.

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Tenerife (II)

Recorriendo la isla de Santa Cruz de Tenerife
Abril de 2019

Los lugares:

I
PUERTO DE LA CRUZ
EL BARRANCO DEL INFIERNO – ADEJE – MASCA
EL TEIDE

II
GARACHICO
ICOZ DE LOS VINOS
PUNTA DEL TENO – LOS GIGANTES – SANTA ÚRSULA

III
TACORONTE – TEJINA – VALLE DE GUERRA
ANAGA: CRUZ DEL CARMEN – PICO DEL INGLÉS – LAS CARBONERAS – CHINAMADA
PLAYA DE LAS TERESITAS –SANTA CRUZ DE TENERIFE – LA LAGUNA

II
GARACHICO

Este pueblo convertido en villa, de indudable interés, conserva iglesias, palacios, casas nobles y conventos. El enclave fue arrasado por una erupción volcánica en el siglo XVIII. Queda, como testimonio del desastre, la llamada Puerta de Tierra a unos seis o siete metros por debajo del nivel actual del suelo, convertida en pequeño parque y rincón de los poetas.

La costa de Garachico, rizada de lavas negras, es abatida por la fuerza del océano y al lado de la villa se forman unas piscinas naturales bien acondicionadas para su uso público.

Como en todas partes, se acierta en ocasiones y en ocasiones se cometen errores urbanísticos de bulto; en este caso fue un acierto el actual trazado de la carretera que da acceso a Garachico, y un tremendo error el ubicar un campo de fútbol frente al impresionante monasterio de monjas franciscanas, cerrando la vista y el acceso al casco urbano. Es fácil imaginar ese espacio del campo de fútbol destinado a jardines, espacio que tal vez fuera en su tiempo huerto del monasterio. La cosa tiene arreglo, aunque imagino que no será sin la oposición de gran parte o la mayoría de los ciudadanos que seguirán prefiriendo mantener el sinsentido de ese descomunal muro de hormigón entre el mar y la villa.

ICOZ DE LOS VINOS

Cuando llegamos en la tarde del domingo a Icoz, la Casa del Drago ya estaba cerrada. Nada impide, por otra parte, contemplar y fotografiar el mítico drago milenario acompañado de una joven y esbelta palmera al borde del barranco, hace años abandonado y hoy convertido en un jardín salvaje y sugerente.

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TENERIFE (I)

Recorriendo la isla de Santa Cruz de Tenerife
Abril de 2019

Los lugares:
I
PUERTO DE LA CRUZ
EL BARRANCO DEL INFIERNO – ADEJE – MASCA
EL TEIDE
II
GARACHICO
ICOZ DE LOS VINOS
PUNTA DEL TENO – LOS GIGANTES
III
TACORONTE – TEJINA – VALLE DE GUERRA
ANAGA: CRUZ DEL CARMEN – PICO DEL INGLÉS – LAS CARBONERAS – CHINAMADA
PLAYA DE LAS TERESITAS –SANTA CRUZ DE TENERIFE – LA LAGUNA

I

PUERTO DE LA CRUZ
A 33 años de la primera visita, 16 de la segunda, compruebo que han conseguido desdibujar el encanto del Puerto de La Cruz. Los hoteles definen un paisaje turístico que habita las calles con sus establecimientos y sus ofertas de toallas, sombreros, recuerdos y el aloe, talismán de la isla junto a sus vinos y plataneras.

Los Lagos Martianez, sobre la abrupta costa, no remedian el estropicio; la iglesia de San Telmo es apenas una pincelada incongruente en un cuadro que es otra cosa, casi una reliquia en medio de un mundo volcado en el consumo turístico. Y así, las pocas construcciones tradicionales conservadas parecen conformar un escenario artificial de cartón-piedra, eso sí, pródigo de elegantes palmeras.

Pero, aun así, se respira un aire tranquilo sin la efervescencia del verano. En los recuerdos todo parecía más grande; los dos hoteles, aquél primero de un viaje de novios, y el segundo en compañía de las hijas adolescentes. Ahora, éste tercero, mirando al atardecer acompañado de amigos. El mismo viaje, al fin.

EL BARRANCO DEL INFIERNO
El recorrido para llegar a Adeje fue por el sur de la isla, dejando a un lado La Laguna para pasar Candelaria, Los Cristianos y playas de Las Américas. El paisaje se hace abrupto y seco; en el recorrido sobresale El Médano con su promontorio y la playa larga y tranquila.

En la parte alta de Adeje arranca el recorrido de El Barranco del Infierno. Desde la plaza y mirador moderno construido al lado de la iglesia puede verse el singular paisaje del barranco que va a perderse entre las montañas altas y recortadas. La vegetación lo cubre todo.

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Por los enclaves de Segóbriga y Uclés

Por los enclaves de Segóbriga y Uclés (Cuenca)
Febrero de 2019

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Circulando por la autovía de Madrid a Valencia se pasa a buena velocidad y sin prestar demasiada atención al entorno del tramo de la actual provincia de Cuenca. No hace falta distraerse de la conducción, pero si por casualidad alzas la mirada a tu izquierda en las inmediaciones de Saelices, verás que llama poderosamente la atención el formidable conjunto monumental que corresponde a Uclés. Poco más allá y a mano derecha, te encontrarás con otra invitación interesante para llegar hasta Segóbriga. Dos enclaves que merecen la pena una parada y una pausa en el viaje.

UCLÉS

Dejando atrás Saelices, por la estrecha carretera comarcal que corre paralela a la autovía, se llega a Uclés. Cuando aparece a la vista a la vuelta del recodo bajando de un altozano, sientes el tiempo detenido en su historia. La monumentalidad de la alcazaba y el monasterio, se erige sobre un pequeño pueblo de apenas 220 habitantes del caserío apretujado en la ladera de la colina que dominan las construcciones medievales del castillo y la renacentista del monasterio. Una visión insólita en la extensión cerealista que las circunda. Uclés nos transporta a otras épocas muy pretéritas y, sin embargo, muy presentes también.

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Castril (Granada)

CASTRIL (Granada)
febrero de 2019

La Sierra de Cazorla se presenta ante nosotros como una alta muralla inexpugnable por su cara sur. La carretera se dirige directamente a su frente para luego girar y, sorprendentemente, adentrarse parcialmente en ella. Es entonces, tras varios kilómetros bastante tortuosos, que descubrimos Castril, colgado literalmente de un enorme picacho coronado por los restos de lo que fue una alcazaba mozárabe parcialmente reconstruida y con un Sagrado Corazón de tamaño monumental dominando la parte más elevada.

El río Castril, represado valle arriba a unos dos kilómetros, rodea el pueblo y el farallón del castillo excavando una profunda hoz, no demasiado larga pero sí de indiscutible belleza. Al inicio de la senda que recorre la garganta del Castril  encontramos la llamada “arboleda perdida” de José Saramago, vinculado a Castril por razones sentimentales y donde pudo disfrutar estos paisajes. Un letrero recoge un texto del escritor portugués donde se habla con ternura y realismo de su abuela. El paseo es ameno y sereno, acompañado del rumor del agua que corre, a veces saltando entre las rocas y otras con suavidad y silencio formando pozas. A un lado del cauce quedan los restos de una estación hidroeléctrica. Una pasarela colgante de madera, sujeta a la pared de la garganta, facilita el paso que cruza, en un punto, de un lado al otro del río mediante un puente colgante. Todo ello recuerda, en cierto modo y salvando las proporciones, al famoso “Caminito Del Rey” de Málaga.

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