Mojácar , Sierra María y Los Vélez

Mojácar , Sierra María y Los Vélez
Entre febrero y marzo de 2018

El frío de febrero era blanco de nieve en las cumbres de Sierra María (2.045 m) y en la carretera recortando las alturas del Puerto María para llegar a la localidad del mismo nombre y 1.200 metros de altitud, María. Allí nos esperaba un mercadillo en la plaza del Ayuntamiento y de la iglesia que se extendía por las calles adyacentes. Tiempo para mirar las mercaderías extendidas en los puestos de venta, para tomar un café bien caliente y para comer unos churros recién hechos. Luego, en el camino de vuelta y con algunos grados más de temperatura, recalaríamos en el pintoresco pueblo de Vélez Blanco, dominado por su castillo y apretado a la ladera de la montaña. Las sierras Gigante (1554 m) con el pico La Muela Grande (1.520 m) y del Maimón, lo rodean con sus formas espectaculares.

El castillo de Vélez Blanco está restaurado, pero la restauración no le resta un ápice de interés; antes bien, al contrario, nos ofrece la posibilidad de entender y vivir mejor la historia y el significado de esta imponente fortaleza a cuyos pies e extienden los tejados rojizos de teja árabe del caserío de Vélez Blanco.

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Navaleno (Soria), entre amigos y setas

Navaleno, entre amigos y setas
(Soria, 6-7-8 de noviembre de 2015)

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Las tierras sorianas son siempre un destino oportuno y ofrecen siempre atractivos suficientes, paisajísticos, de costumbres, festivos y gastronómicos, como para justificar el viaje.

Las fechas otoñales de noviembre, además de la ya tradicional matanza del gocho y las castañas (que en tierras leonesas de Zamora y León se recogen en la celebración del magosto), nos regalan la posibilidad de la recolección de las setas. Los pinares de Navaleno se pueblan de gentes que, armadas de cestos de mimbre e ilusión, se entregan a la búsqueda y recolección de las variedades micológicas que ofrecen los montes y la posibilidad de pasear bajo  la sombra del bosque y al sol de los claros que se abren en las laderas y vaguadas.

El buen tiempo, si acompaña, todo lo hace más fácil y agradable. Así fue en estos pasados días y, con todo a favor, el grupo habitual de amigos que casi cada año acostumbramos a llegar hasta Navaleno, nos instalamos en el Hostal La Tablada, al lado de la plaza del Ayuntamiento. El alojamiento, antigua residencia de ancianos, es sencillo, de habitaciones amplias con baño, ofrece servicio de comedor y tiene un precio muy atractivo de 35€ por noche en habitación doble con desayuno. La atención y el servicio, muy cordiales.

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Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Caminito del Rey.- Málaga1.- Hacia el Caminito del Rey

Buscar el acceso al Caminito del Rey puede resultar ser una pequeña aventura, sobre todo si es después de una temporada de lluvias abundantes que provocaron desprendimientos de laderas y algunos cortes de carreteras. Pero los paisajes recorridos y sus vistas pagan el tiro de la búsqueda. Al final, recorriendo a tientas un estrecho, largo y oscuro túnel picado en la piedra, se hace la luz hacia el cauce del río Guadalhorce y el inicio del Caminito del Rey. Gran fluencia de visitantes. Organización. Breve tiempo de espera y, pertrechados de casco de seguridad, transmisor y auriculares para seguir las explicaciones de la guía, echamos a andar.

La espectacularidad del recorrido no cabe en la imaginación del diafragma y las lentes de una cámara de fotos. El desfiladero o estrecho cañón formado por el río, impresiona y atrae. Pero la atracción se hace incredulidad cuando eres consciente de estar caminando colgado de las paredes verticales del desfiladero a unos ciento cinco metros de altura con las aguas golpeando violentamente en su fondo en busca de la salida a tres kilómetros más abajo por el Salto del Chorro.

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Soria: pinares de Navaleno (noviembre de 2014)

Pinares de Navaleno
30 de octubre, 1 y 2 de noviembre de 2014

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Los pinares sorianos de Navaleno encierran por estas fechas el tesoro de las setas que luego se convierten en lujo gastronómico y ocasión para celebrar exposición y feria, bailes y recitales y otros eventos culturales.

Al reclamo de tan estimulantes promesas acudimos este año, y el éxito de la recogida de setas acompañado de un tiempo bueno, fresco y soleado, hizo que el fin de semana de la festividad de todos los santos se llenaran los hoteles de la zona, de San Leonardo a Navaleno. El ambiente se animó de visitantes y los nativos y residentes le echaron imaginación para acompañar la visita a los montes con ofertas en los restaurantes en las que las setas serán el elemento protagonista y más principal en todos los platos, pero también para mostrar sus rincones al calor de las costumbres y la cultura. De este modo tuvimos la oportunidad de escuchar la poesía de Antonio Machado y de Miguel de Unamuno en la voz y la música de Manuel Madrid resonando en el entorno de la antigua estación del ferrocarril de Navaleno, reconvertida en restaurante familiar con una oferta de platos caseros que alcanzan a satisfacer los más exigentes gustos, tales que las patatas guisadas con hongos, croquetas, revuelto y empanada con hongos, sepia, pimientos rellenos y los muy recomendables bartolillos y la singular torta de costra como postre. Merece la pena salir del centro del pueblo para esta cita.

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Rosario y el río Paraná (Argentina)

(24, 25 de septiembre de 2013) De Buenos Aires a Rosario la planicie se repite a sí misma. La palabra monotonía te viene a la cabeza cada vez que oteas la llanura hasta su horizonte, ni centímetro arriba, ni centímetro abajo, tachonada de campos de cultivo, campos yermos y arbolado. Al final, Rosario. La tercera ciudad de Argentina; la segunda, con permiso de los cordobeses. De cualquier manera, gran ciudad, tendida y rendida a los pies de las aguas del omnipresente Paraná. Desde el descomunal conjunto monumental a la bandera y a lo largo de la costanera, aguas arriba, se siguen las playas privadas y alguna posibilidad de comprar peces de río como el boga, el dorado o el pacú. Peces hechos a las aguas marrones de un río rico en limos que transporta en suspensión a lo largo de sus 4.800 kilómetros de recorrido hasta hacerse desembocadura  de 200 kilómetros por el Río de la Plata en Buenos Aires. Una sola playa pública a más de 6 kilómetros de Rosario con el nombre de Catalunya, en catalán, y restaurante en la misma playa, tal vez con buena oferta, pero del que puedo dar fe de su bondad y precios asequibles es el que lleva por nombre Harbour, cruzando la doble avenida costera, apenas a 50 metros y con excelentes vistas al río.

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Lisboa, cinco días de enero (2012)

La Baixa en Lisboa.Desembocadura del Tajo. Puente 25 de Abril en Lisboa..Tranvías en Lisboa.
Lisboa, cinco días de enero (2012)

O pessimismo é bom quando é fonte
de energía.- F.Pessoa

Cuatro ocasiones para visitar Lisboa y cuatro sorpresas de una ciudad siempre la misma y siempre diferente. Pienso que, de igual modo, podrían ser cuatrocientas las veces y otras tantas las sorpresas. Tal vez  Lisboa,  me atrevo a sugerir, sea  una buena definición de Portugal y de la manera de ser portuguesa. Las calles angostas y sinuosas dibujan un alma atormentada por un marcado pesimismo como fuente de energía, en palabras de Fernando Pessoa; las aguas dulces del Tajo se abren a la amargura de una mar oceánica en la amplia sonrisa del estuario que   forma el Mar de la Paja; la desazón de la aventura y la ausencia son fados en Alfama y el Chiado; se extiende la razón y la geometría desde la Baixa a la Avenida da Liberdade en las ideas ilustradas del Marqués de Pombal; se alza la dignidad de ser portugués en los edificios apenas sostenidos por la sola voluntad de estar en pie, dando, infatigables, la cara al tiempo. No sé, yo diría que esta ciudad magnífica que se multiplica por sus más de siete colinas, tiene vocación de permanecer fiel a sí misma, obviando cambios inútiles. Así, cuando numerosas ciudades españolas y europeas vuelven a descubrir los tranvías, Lisboa no había dejado de viajar en ellos, los de verdad, de los que sirven para traerte y llevarte en el traqueteo de sus hierros y maderas, desafiando espacios imposibles entre esquinas que se tocan en cada curva.

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Noruega, laberinto de agua – agosto de 2011

Bergen.- NoruegaBergen nos despide tal como nos recibió, con una lluvia fina bajo un mismo cielo gris. En medio, los días de verano noruego, variables de hora en hora en su climatología  que, sin embargo, no  nos impidieron disfrutar cada una de las visitas y paseos, alguno de ellos a través del monte y siempre apegados a la vista de los fiordos que conforman el laberinto de agua que resulta ser Noruega. Porque decir Noruega es decir agua; agua en los ríos que se desprenden de los glaciares con su color verdoso a donde vuelven a desobar los salmones y en donde las truchas encuentran ancho acomodo; agua desplomándose de las alturas en cascadas rasgando las paredes verticales de los fiordos en las que, desde su verticalidad o a veces suavemente tendidas, la vegetación lo cubre todo; agua acumulada en las nubes que nacen lentamente de los fiordos y se elevan agarradas a las laderas de los montes mientras se hacen jirones en formas admirables; agua de nieblas por entre las cuales lo más difícil es no imaginar el avance silencioso de las naves vikingas, hoy sustituidas por buques modernos que de manera eficiente forman una buena red de comunicaciones y transporte. La sinfonía del agua les da color y vida a bosques de verdes increíbles, más verdes aún en las escasas superficies convertidas en praderas entre los estrechos valles; y, cuando no, todo este laberinto y arpa de agua se convierte en islotes, canales, entrantes y brazos de agua visitados por focas y delfines que se dejan avistar de vez en cuando.

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En la isla de Ibiza. Verano de 2010

Sería 1970 o 1971 cuando arribaron a Barcelona tal vez los últimos hippies camino de Ibiza. Conocí a algunos y compartí también algunas experiencias propias de la época y la idiosincrasia de los últimos románticos del amor libre, la libertad, la música y la vida sencilla, sin más adornos que aquellos con los que la Naturaleza se viste y sin otro horizonte que el que se abre a nuestro paso a medida que caminamos. Durmieron en mi casa, un piso compartido con otros cinco estudiantes, dos chicas y tres chicos catalanes; dormí en otras casas también compartidas por otros hippies en las laderas de La Floresta, comimos lo que había y lo que cada cual podía buenamente conseguir, reímos mucho y pude entender algunas de sus historias conversando en mi pésimo francés, su peor español, oyendo explicaciones en inglés o alemán y gesticulando mucho, que es lo que más nos hacía reír. Fueron unos meses hermosos.

La Caleta al atardecer.A medida que ellos se iban y yo me quedaba, mientras los despedía en el puerto de Barcelona, en mi interior se iba dibujando la idea de la isla de Ibiza, la Ítaca de Kavafis, el final de un comienzo que era el viaje de la vida. Y esa imagen fue creciendo con los años, haciéndose cada vez más rica y más soñada. Pero nunca fui a Ibiza. Tuvieron que pasar casi 40 años para alcanzar las costas de la isla mítica.

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Buenos Aires, segundo paso de baile de un tango interminable

Buenos Aires, segundo paso de baile de un tango interminable. (1,2,3 y 8,9,10,11,12 de diciembre de 2013)

Tango en Buenos AiresHacía más de dos meses de la primera visita a Buenos Aires y ya la echaba en falta. Es fácil enamorarse de la ciudad porteña marcada por el eclecticismo de sus construcciones, su colorido, sus librerías, sus gentes y su ambiente cultural. Aunque conocerla a fondo no es tan sencillo. Puede llevarte meses, incluso años o toda una vida, desvelar las muchas y variadas claves de su razón de existir.

Digamos, en principio, que la capital federal argentina es muy grande. En sus cuarenta y ocho barrios aglutina casi trece millones de habitantes. Pero, aunque nos quedemos con los barrios más céntricos y señalados de la ciudad acostada al Río de la Plata, tenemos que hablar de casi tres millones de porteños. Ciudad grande y controvertida, de fuertes contrastes. Del barrio colorista de Boca, con tirón turístico de tango y la calle Caminito, pegado a los muelles del Río de la Plata, podemos pasar al de El Retiro, el de Recoleta, bien trazado, con abundante arbolado, de estilo colonial, o al de Palermo o Belgrano.

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Marruecos: Chefchauen en el mes del Ramadán de 1990

Marruecos. Vista general de ChefchauenMarruecos, un viaje en el mes del Ramadán de 1990. Primera estancia: Chefchauen

Hace unos días que volví a mirar éstas que ya son viejas fotografías, copias de las de papel que se hacían a partir de los negativos de carrete. También encontré este pequeño texto que empezaba contando un viaje en compañía de una pareja amiga. Y decidí rememorarlo. No habrá continuación del relato de la experiencia por ciudades como Féz, Marraquéch o Larache, que fueron los otros destinos del viaje y de los que sí hay algunas fotografías; solamente este apunte con los buenos recuerdos y el homenaje a Jesús y Alicia, fallecida tempranamente, que nos acompañaron en nuestra primera aventura, y casi única, por tierras marroquíes.

Féz.- MarruecosMarruecos es un mundo de oportunidades de todas las clases; puedes transportarte al siglo XV en tan pocas horas como hacerlo al estilo de vida frenética de las ciudades europeas, y pasar de la hospitalidad de las gentes del desierto al barullo multicolor de los mercados más excitantes. Todo es posible. Pero junto con la luz meridional y el verde intenso del Atlas y sus estribaciones, yo destacaría el color de las calles de sus pueblos y ciudades y los olores intensísimos que nos arrastran al mundo de las especias, las frutas y los productos artesanales.

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