Buenos Aires: Un tango de Corrientes a Caminito

Buenos Aires: Un tango de Corrientes a Caminito (18, 19, 20, 21, 22, 23 de septiembre de 2013)

Buenos Aires es un tango de Corrientes a Caminito. En esa lucha cuerpo a cuerpo con la sensualidad del amor, la ciudad se hace cosmopolita, espejo de raíces culturales, y en las márgenes inseguras reflejadas en el Río de La Plata es urbe de identidades y búsqueda de un perfil definitivo que no acaba de encontrar. Es paso de baile y aire en el equilibrio precario de las edificaciones dispares de sus barrios, los más de 40 que componen el mosaico diverso de la ciudad con sus peculiaridades.

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Viaje interior. Por tierras del Sistema Ibérico

Viaje interior. Por tierras del Sistema Ibérico
28 al 31 de julio de 2012

Palacio episcopal de TarazonaDe vez en cuando resulta muy recomendable hacer una incursión a los interiores, y no me estoy refiriendo a los interiores de las personas –aunque también-, sino a los geográficos y peninsulares. Las sorpresas, unas agradables y otras no tanto, te asaltarán a cada paso que des; así es como transcurrió el breve viaje de tres días al corazón del Sistema Ibérico, por tierras aragonesas alrededor del Moncayo y su sierra, para retornar por las castellanas y leonesas de Soria y las riojanas de Logroño. Breve periplo con su primera parada en Tarazona, a la sazón en fiestas, con la orilla del río Queiles poblada de puestos de venta de toda clase de artículos y una animada mañana de tapeo y cuadrillas con los colores festivos de cada una de ellas. Destaca, dominando todo el pueblo, el imponente palacio episcopal, bastante agrietado en la estructura de techos y paredes y lamentablemente oculta buena parte de él por las construcciones llevadas a cabo en su frente, con la ceguera arquitectónica de los responsables urbanísticos de turno. Una lástima. A espaldas del palacio aparece desolado el pueblo original con sus calles y callejas y edificios arruinados tras los que se adivina la intención, más que realidad, de iniciar su recuperación. Será ésta una situación repetida a lo largo y ancho del Campo de Borja y la Comarca del Aranda, en las que el estilo mudéjar que atesoran apenas se sostiene en algunas iglesias y monasterios para perecer en el abandono de los enclaves urbanos antiguos.

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Carboneras y la Caldera de Majada Redonda (Almería)

Carboneras y la Caldera de Majada Redonda
8 de julio de 2018

Es una buena mañana de verano en Carboneras. El viento de levante hace más agradable el desayuno a la sombra de una terraza del paseo marítimo. Y antes de que el sol golpee con fuerza, provistos de agua, buen calzado y buen humor, arrancamos en dirección a la Isleta del Moro para llegar a la Caldera de Majada Redonda (486 m), una de las mejores vistas de un cono volcánico hundido que puede encontrarse en Almería. Otro testimonio interesante, de dimensiones más reducidas y donde es posible encontrar preciosos granates, está al lado de Níjar y a la vista desde la autovía de Almería, conocido como Volcán de la Granatilla o el Hoyazo de Níjar.

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Recorriendo todo lo largo del paseo marítimo hasta la salida de Carboneras, cerca de la central térmica, tomamos la carretera hacia Almería ciudad. Se inicia con una prolongada cuesta hasta dejar atrás la gasolinera a la derecha y continúa un ascenso más moderado para llanear a tramos. Tomaremos el desvío a la izquierda hacia Agua Amarga y a pocos kilómetros dejaremos la estrecha carretera para seguir por una antigua pista, a la derecha, hacia Fernán Pérez. Ahora, ya asfaltada, el recorrido es ameno discurriendo por los límites del Parque Natural del Cabo de Gata; sobrepasaremos la desviación a la izquierda por una pista forestal que llega a la Cala del Plomo y avanzaremos sorteando curvas y salvando pequeños desniveles hasta vislumbrar el acueducto de Fernán Pérez y adivinar el emplazamiento de su molino de viento restaurado. En el cruce, giraremos a la izquierda y sin abandonar esta carretera pasaremos las Hortichuelas, el desvío a Las Negras, Rodalquilar, el Mirador de la Amatista de belleza impresionante y llegaremos a la Isleta del Moro.

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Venecia hasta Murano, Burano y Lido

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Venecia

Del abrazo entre el río Po y el mar Adriático, nace la ciudad de Venecia. El amor del agua la sostiene, la misma pasión que la hunde hasta sumergirla en el sueño definitivo del tiempo. Pero aún, en medio de la luz resplandeciente de la bahía, la ciudad suspira enamorada.

¿Merece la pena visitar Venecia? La respuesta es que sí, sin dudarlo. Por encima del tumulto turístico y la impronta que marca, desvistiéndola de su estilo de vida centenario, banalizando el consumo de arte, dibujando lo artificioso de algunas costumbres, vale la pena caminar sus estrechas calles, atravesar sus puentes, navegar por sus canales. A fin de cuentas, ¿no sigue siendo Venecia lo que siempre fué, una ciudad comercial? Pues hoy día, el turismo no deja de ser una industria rentable y los venecianos, sustituyendo las caras mercancias de Oriente y el trasiego de la ruta de la seda por el turismo, atraen a su ciudad a gentes de todo el mundo; pero, sobre todo, a los asiáticos.

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El Gran Canal, arteria principal de la ciudad, es una sucesión asombrosa de palacios con el agua subiéndoles por los portales y las escaleras de mármol. Las fachadas resultan ser un alarde de belleza en la multiplicación de amplios ventanales con arcos renacentistas de medio punto y conopiales, columnas, bajorrelieves, mármoles, colores y hasta representaciones pictóricas completas de grandes dimensiones en todo su frente. La mayoría de ellos se han convertido en hoteles; otros, en museos; algunos otros parecen barcos a la deriva aparentemente dados al abandono; todos, se mezclan con iglesias que van jalonando las sinuosidades de esta deslumbrante vía acuática veneciana.

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San Juan de Luz (Francia) y el tren de La Rhune

San Juan de Luz (Francia) y el tren de La Rhune

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Una de las ventajas de reducir o suprimir las fronteras es que el territorio se visita con más naturalidad. Los pueblos fronterizos participan y comparten los modos de vida y muchas costumbres, en el mismo o diferente idioma. Si, además, se forma parte de unidades supranacionales como Europa y se usa la misma moneda, todo resulta mucho más fácil.

Al otro lado del Bidasoa, el País Vasco se extiende por Lapurdi conservando con orgullo sus señas de identidad en la lengua y las tradiciones. Llegas a San Juan de Luz y difícilmente puedes apreciar diferencias con otras poblaciones vascas en territorio español como San Sebastián o Zarautz, tanto por la configuración del paisaje como por la del paisanaje. Es más, en esta zona transfronteriza francesa, sus habitantes hacen alarde de su origen vasco y de cara al turismo lo venden en cada objeto, desde los menús de los restaurantes hasta en cada artículo de regalo.

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Praga.- República Checa

Praga en la memoria
2007

Ciudad de leyenda y leyendas, a las cuales resultan ser muy aficionados los checos. Entre ellas se cuenta en Praga la del hombre de hierro que se ahorcó después de conocer la muerte de su joven prometida ahogándose en las aguas del Moldava, desesperada al verse rechazada en su boda porque el hombre creía que ella le había sido infiel. ¡Ay, los celos! Dicen que el llamado hombre de hierro se aparece cada 100 años, pero estábamos en Praga a dos de su próxima aparición, que sería en 2009, así que no resultaría probable encontrárselo paseando su culpa por ninguno de los puentes tendidos sobre el río.

Hemos dicho el Moldava, ese río majestuoso que conduce su impresionante caudal por el medio de Praga y sus orillas abrazadas por numerosos puentes entre los que destaca el de Carlos IV. Imprescindible cruzarlo varias veces. Festonado de altas estatuas, este puente gótico une directamente la Ciudad Vieja con el castillo de Praga en la otra orilla.

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Polonia (V).- Cracovia, la otra orilla del Vístula

CRACOVIA, abril de 2014 ( Polonia )

Cracovia se refugia al sur de Polonia, en los primeros pliegues de las montañas Tatra y próxima a Auschwitz y Birkenau, lugares que dan nombre a uno de los episodios más trágicos de la actuación nazi durante la segunda guerra mundial de 1939. En mitad de la feraz belleza de los campos polacos, la realidad del genocidio y el desgarro de la memoria lo cubren todo de una profunda tristeza.

Rodando el tren por los cuatrocientos ochenta kilómetros de la uniforme campiña polaca y más de veinticinco estaciones entre Poznan y Cracovia, pueden verse cultivos de cereales, la omnipresente soja con sus flores amarillentas, huertos en los alrededores de las pequeñas poblaciones, escasos campos yermos y abundante bosque y arbolado. Pinos, fresnos, olmos y otras especies como el haya, el roble albar, abedul, álamo, avellano, arce blanco o el tilo, se suceden aquí y allá en masas bien compactas o entre los campos, acercándose en ocasiones hasta las vías del tren. Hay niños en los alrededores de algunas estaciones que se acercan a decir adiós saludando el paso del tren. El río Oder u Odra, se presenta caudaloso a su paso lento y pausado por la ciudad de Wroklaw, que se adivina atractiva y parece invitar a la visita. Pero el tren sigue su marcha.

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POLONIA (IV).- Poznan

POLONIA (IV) POZNAN
26 de abril de 2014

El tren arranca de la estación de Torun para ir abandonando la ribera del Vístula camino de Poznan. La inacabable y magnífica campiña polaca acompaña el rítmico traqueteo del convoy a su paso próximo a granjas, campos cultivados y abundancia de bosques.

La llegada a Poznan y el hostel u hostal previsto para el alojamiento es tranquila y apacible. Las dificultades idiomáticas para hacernos entender desaparecerán gracias a la fortuita presencia de un joven estudiante español que nos echa una mano y nos adelanta algunas informaciones sobre la ciudad. No es raro oír hablar español debido a la gran afluencia de estudiantes  en Poznan merced al programa europeo Erasmus; los precios de los restaurantes son, en general, asequibles, y en la misma Oficina de Información y Turismo podremos también recibir información en nuestro idioma.

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POLONIA (III).- Chelmno

POLONIA(3) CHELMNO

A 45 Km de Torun y hora y media de camino en autobús de línea, llegar a Chelmno (dígase Jelmo o no te entenderán) es un buen pretexto para seguir el curso del río Vístula y apreciar con tranquilidad la extensa llanura de verde y los campos florecidos de amarillo de la colza, que en polaco y según la información que nos dio una amable joven en el autobús, escribió rzepak y pronunció como jepak.

El recorrido, lento y entrando y saliendo de las poblaciones al paso y las que se encuentran abandonando la carretera principal, proporciona la ocasión de ver granjas pequeñas y las casas más sencillas, incluso humildes, de los campesinos y granjeros. También, sorprendentemente, subió al autobús un deshollinador tocado de sombrero de copa, vestido de negro y con sus cuerdas y cepillos al hombro. Luego, en la ciudad, otro grupo de deshollinadores, estos tocados con gorra, se cruzaron en nuestro.

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POLONIA (II).- Torun, la larga orilla del Vístula

TORUN, la larga orilla del Vístula

Arranca el tren de la estación de Varsovia con total puntualidad. El destino es Torun, a unos 235 kms siguiendo el curso del río Vístula hacia el noroeste. El viaje es lento por medio de la amplia llanura polaca de verdes de primavera. Extensos campos cultivados y sembrados contrastan con otros, pardos, esperando la siembra. La población aparece de forma dispersa en medio de abundante arbolado. Resulta admirable el paisaje de este país de bosques y praderas. Al paso del tren se hace visible la diversidad de especies; tilos, alerces o álamos negros, hayas, pinos, arces campestres, robles o abedules, se distribuyen por todo lo largo y ancho del recorrido. El tren recibe a numerosos jóvenes estudiantes. Una chica lee poesía. Todo es un pausado discurrir del tiempo entre estación y estación. La lluvia hace acto de presencia.

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