Colonia del Sacramento.- Uruguay

Colonia del Sacramento.- Uruguay
10/12/2013

Colonia del Sacramento, usualmente conocida como Colonia a secas, es una ciudad uruguaya a orillas del río Paraná cuando se hace Río de la Plata, situada frente a Buenos Aires, en la otra orilla del río y a 40 kilómetros de navegación. Fue fundada por los portugueses en 1680 cuando los territorios actuales de Uruguay y Argentina formaban parte de las posesiones españolas en América. Pero los portugueses, además de fundar la colonia, pretendieron quedársela, plantaron allá su bandera y el conflicto estuvo servido. Los españoles no tardaron en reaccionar y a los seis meses escasos de la ocupación portuguesa, llegan y la toman. Negociaciones. Falta de acuerdos o acuerdos entre portugueses y españoles mal entendidos y peor llevados a la práctica. Vuelven los portugueses y el emplazamiento pasa de nuevo a sus manos. No tardarán los españoles en recuperarla y ocuparla de nuevo. Y así hasta nueve veces y hasta que queda, definitivamente, en manos españolas.

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Tucumán, la lucha por la dignidad (Argentina)

Tucumán, la lucha por la dignidad (3 y 4 de octubre de 2013)

Al norte de la ciudad de San Miguel de Tucumán se extiende, en medio de la dura sequedad, la planicie verde, prometedora y abundante de cultivos. Crece la caña de azúcar por doquier. Las extensiones cultivadas de limoneros se pierden en el horizonte hasta la sierra. Se siembran patatas, se cultivan arándanos y las frutillas o fresas se producen en cantidades casi increíbles. A la salida de la ciudad se ubican las industrias cerveceras y de bebidas gaseosas. Hay riqueza. El paisaje es bello y amable. Cerca, una estancia jesuítica precariamente mantenida inspira respeto en la nobleza de los muros del claustro que se mantienen en pie en torno al viejo aljibe y en el aire de su iglesia. Luego se iniciará el ascenso a las cumbres en curvas y contracurvas por las montañas boscosas, de intensa vegetación. Una ascensión jalonada de especies autóctonas y bellos y sugerentes colores apuntando a la primavera.

Pero atrás queda la ciudad de Tucumán, y muy próximo a su corazón comercial, su centro de catedral, iglesias, estancias y museos, se extiende la otra realidad de la ciudad, de la provincia y de gran parte de esta inmensa Argentina. Es la pobreza. Es el hambre. Y es la lucha heroica y sin cuartel de los protagonistas involuntarios de su suerte la que se convierte en grito de denuncia y de esperanza.

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El desierto de Atacama (Chile)

Desierto de Atacama. San Pedro de Atacama y  Pucará de Quitor (Chile)(18, 19 de octubre de 2013)

Día de calor en San Pedro de Atacama, característico del desierto, con frío al atardecer. La mañana resulta esplendorosa. El pueblo de adobe y casas de planta baja va cobrando vida a lo largo de la calle Caracoles, su vía principal en la que se concentra la mayor oferta turística del pueblo con hostales, restaurantes, farmacias, ferreterías y bancos. A la plaza cuadrada, amplia y bien arbolada la rodean edificios con techumbre de paja, otros de estilo colonial, alguno porticado en parte y la hermosa y restaurada iglesia parroquial, también techada con paja, interior de una sola nave con la techumbre formada por un buen entramado de vigas de madera.

San Pedro de Atacama está ubicado al extremo de uno de los oasis del desierto de Atacama, extensos manchones verdes por debajo de los cuales corre el agua que llega de las cumbres andinas y que contienen cierto grado de salinidad. El pueblo, orientado hacia el turismo, abunda de restaurantes con buen gusto e interiores con encanto; en cualquiera de ellos se pueden disfrutar almuerzos o cenas en un ambiente agradable, aunque yo me quede con el restaurante La Estaka, con k, por la buena preparación de los platos tradicionales con toques de alta cocina y una presentación cuidada y estudiada. Otro restaurante muy recomendable es el llamado Las Delicias de Carmen, fácil de localizar en una calle perpendicular a la de Caracoles y próximo a la plaza. Raciones abundantes y de calidad a un precio más que razonable. Interesantes platos a lo pobre, lomo, salmón, escalope o pollo acompañados de huevos fritos y patatas. Pero en San Pedro de Atacama hay para todos los gustos y me da la impresión de que pocos locales defraudan las expectativas culinarias de sus visitantes.

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Bolivia: Salar de Uyuni. De La Quiaca (Argentina) a Tupiza (Bolivia) y Uyuni en el tren de las estrellas

(Bolivia)Por La Quiaca a Tupiza y el salar de Uyuni en el tren wara-wara (14, 15, 16 y 17 de octubre de 2013)

El viaje a La Quiaca inicia su ascenso para pasar de los 2900 metros de altitud de Humahuaca a los 3400 metros  después de haber sobrepasado los 3800 metros de altitud durante alguno de los tramos del recorrido. La carretera se hunde entre las montañas durante unos pocos kilómetros siguiendo el curso del río; el resto transcurre por la altiplanicie en la que las vicuñas pastan la escasa, rala y seca vegetación. De todos modos, en diferentes ocasiones aparecen a nuestra derecha formaciones espectaculares de diferente colorido y una belleza semejante a la de la famosa Colina de los Siete Colores de Purmamarca o la del   paisaje que se ofrece a la vista desde el Hornocal, en Humahuaca, y sus impresionantes 4300 metros de altitud.

Aunque vamos haciendo una subida escalonada y nos estamos adaptando relativamente bien, la altura empieza a hacerse notar y el recurso a masticar hojas de coca nos ayuda, o eso creemos, a superar los trastornos de estas altitudes.

La Quiaca es un pueblo de frontera cuyo destino está unido al de Villazón en la parte boliviana y al funcionamiento del tren que ahora se encuentra suspendido desde hace un año por obras de reparación y reconstrucción de parte de la línea y un puente. Así que, de momento, el tren llega hasta Tupiza , a más de cien kilómetros al interior de Bolivia.

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Córdoba: cruce de todos los caminos (Argentina)

Córdoba: cruce de todos los caminos (28 de septiembre a 2 de octubre de 2013)

La llanura se quiebra en las inmediaciones de la ciudad de Córdoba, segunda ciudad de Argentina en la que la huella de los jesuitas junto a la actividad de los italianos en la construcción urbanística, define la ciudad. Una gran urbe de vida bulliciosa e intensa actividad cultural. Sus calles principales pueden recordar en cierto modo algunas de las avenidas madrileñas y la vida nocturna resulta muy animada. Se hace notar el ambiente joven y universitario.

El río Suquía, que atraviesa la ciudad, está bien encauzado y las márgenes se mantienen limpias.

Dejándose llevar por las calles peatonales abiertas o por la Avenida del General Paz, Vélez Sarsfield, Belgrano, Boulevard S. Juan y otras, encuentras establecimientos interesantes para comer, como el Alfonsina de la calle Belgrano o el de la calle Corrientes. Otros a tener en cuenta pueden ser el mismo restaurante ubicado en el edificio de El Cabildo y, también en la calle Belgrano, el restaurante La Nieta y El Arrabal; más típico el primero con su salón de la planta baja y la terraza encima, y más apropiado para ver bailar o participar tomando alguna clase de baile, tango o salsa, el segundo.

Sería aconsejable darse un paseo en el autobús turístico. Se trata de un vehículo original de mediados de siglo XX traído desde Inglaterra en el que, cuentan, viajaron personajes como los Beatles, Mikel Jackson, Jakeline Onasis y Shakira, entre otros. Aparte de lo anecdótico del dato, el renqueante autobús inglés cumple con eficiencia su cometido y la visión general de la amplia ciudad cordobesa resulta ser un bello y útil paseo.

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Mojácar y Cuevas del Almanzora en Almería

Mojácar y Cuevas del Almanzora
Entre febrero y marzo de 2018

Mojácar
Son muy escasos los kilómetros de litoral que escapan a la voracidad del turismo. Tampoco Mojácar. Pese a las primeras buenas intenciones de un desarrollo turístico cimentado en la idiosincrasia del lugar y respetuoso con el entorno, la especulación y la oferta de un turismo de sol y playa se hicieron con el destino final de Mojácar y su entorno. Así, la línea de costa es una sucesión interminable de alojamientos de alquiler, hoteles, urbanizaciones y apartamentos abigarrados tras una carretera que los depara de las playas. Algunas actuaciones urbanísticas resultaron ser más desafortunadas que otras. Y en medio, una iniciativa razonable, las instalaciones del Parador Nacional de Turismo, recomendable desde todos los puntos de vista, aunque –como se sabe- de un precio elevado, sobre todo en las temporadas media y alta. Los menús del restaurante, sin embargo, resultan más asequibles a unos 20 euros.

El pueblo original, encabritado a la montaña y espectacular no hace muchos años, ha perdido la sugestión de su vista al haberse construido de manera poco afortunada ladera abajo, dando hoy día la impresión de ser una enorme mole de cal blanca asentada al pie de la colina, uniforme en su blancor, pero sin gracia. El centro del pueblo, muy cuidado en sus calles y mejorado en sus edificios, vive sin vida propia sus días, bulliciosos en verano y atiborrado de tiendas de recuerdos y locales para comer o dormir. En el invierno es un lugar solitario para paseos solitarios y una sensación extraña de soledad y artificio. Las vistas desde el Mirador del Castillo se extienden hasta Garrucha y Vera en una variopinta gama de verdes y azules sobre el terreno árido y volcánico de la zona.

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Sistema Ibérico, tierras del Moncayo en 2015

Sistema Ibérico, tierras del Moncayo

Oñon de Moncayo.
Siguiendo mi propio consejo cuando hace dos años hacía el recorrido por el corazón del Sistema Ibérico, he vuelto al mismo y las tierras que el Moncayo vigila y contempla desde su atalaya de 2314 metros de altitud. Tiempo ya de primavera bien entrada y últimos lengüetazos de nieve en las laderas; calor y fresco de anochecer, azul el cielo y nubes con sus aguaceros. Imprevisible, como acostumbra a gustar comportarse el tiempo en esta estación de días más largos, más luz y verde en los campos, de hayedos de frescas hojas nuevas, yemas brotadas de los fresnos, chopos en las riberas, pino de altura, almendros y carrascos y el agua corriendo río Queiles abajo.

Tarazona vuelve a nuestra vista con su asombro de barrio judío apegado a las calles antiguas aledañas a las murallas y el sorprendente edificio de la Casa Consistorial cuajado de bajorrelieves, estatuas y frisos historiados. Esta vez, uno de mayo, engrosamos las filas de la cada vez más escasa militancia de izquierdas para reivindicar la memoria de la lucha obrera bajo la pancarta roja y unitaria de los sindicatos Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores. Luego continuamos la visita con parada y fonda en el restaurante Mesón Queiles frente a un menú sencillo y asequible, variado y bien servido acompañado del vino de la tierra.

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Mojácar , Sierra María y Los Vélez

Mojácar , Sierra María y Los Vélez
Entre febrero y marzo de 2018

El frío de febrero era blanco de nieve en las cumbres de Sierra María (2.045 m) y en la carretera recortando las alturas del Puerto María para llegar a la localidad del mismo nombre y 1.200 metros de altitud, María. Allí nos esperaba un mercadillo en la plaza del Ayuntamiento y de la iglesia que se extendía por las calles adyacentes. Tiempo para mirar las mercaderías extendidas en los puestos de venta, para tomar un café bien caliente y para comer unos churros recién hechos. Luego, en el camino de vuelta y con algunos grados más de temperatura, recalaríamos en el pintoresco pueblo de Vélez Blanco, dominado por su castillo y apretado a la ladera de la montaña. Las sierras Gigante (1554 m) con el pico La Muela Grande (1.520 m) y del Maimón, lo rodean con sus formas espectaculares.

El castillo de Vélez Blanco está restaurado, pero la restauración no le resta un ápice de interés; antes bien, al contrario, nos ofrece la posibilidad de entender y vivir mejor la historia y el significado de esta imponente fortaleza a cuyos pies e extienden los tejados rojizos de teja árabe del caserío de Vélez Blanco.

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Navaleno (Soria), entre amigos y setas

Navaleno, entre amigos y setas
(Soria, 6-7-8 de noviembre de 2015)

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Las tierras sorianas son siempre un destino oportuno y ofrecen siempre atractivos suficientes, paisajísticos, de costumbres, festivos y gastronómicos, como para justificar el viaje.

Las fechas otoñales de noviembre, además de la ya tradicional matanza del gocho y las castañas (que en tierras leonesas de Zamora y León se recogen en la celebración del magosto), nos regalan la posibilidad de la recolección de las setas. Los pinares de Navaleno se pueblan de gentes que, armadas de cestos de mimbre e ilusión, se entregan a la búsqueda y recolección de las variedades micológicas que ofrecen los montes y la posibilidad de pasear bajo  la sombra del bosque y al sol de los claros que se abren en las laderas y vaguadas.

El buen tiempo, si acompaña, todo lo hace más fácil y agradable. Así fue en estos pasados días y, con todo a favor, el grupo habitual de amigos que casi cada año acostumbramos a llegar hasta Navaleno, nos instalamos en el Hostal La Tablada, al lado de la plaza del Ayuntamiento. El alojamiento, antigua residencia de ancianos, es sencillo, de habitaciones amplias con baño, ofrece servicio de comedor y tiene un precio muy atractivo de 35€ por noche en habitación doble con desayuno. La atención y el servicio, muy cordiales.

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Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Málaga por sus pueblos en noviembre de 2018

Caminito del Rey.- Málaga1.- Hacia el Caminito del Rey

Buscar el acceso al Caminito del Rey puede resultar ser una pequeña aventura, sobre todo si es después de una temporada de lluvias abundantes que provocaron desprendimientos de laderas y algunos cortes de carreteras. Pero los paisajes recorridos y sus vistas pagan el tiro de la búsqueda. Al final, recorriendo a tientas un estrecho, largo y oscuro túnel picado en la piedra, se hace la luz hacia el cauce del río Guadalhorce y el inicio del Caminito del Rey. Gran fluencia de visitantes. Organización. Breve tiempo de espera y, pertrechados de casco de seguridad, transmisor y auriculares para seguir las explicaciones de la guía, echamos a andar.

La espectacularidad del recorrido no cabe en la imaginación del diafragma y las lentes de una cámara de fotos. El desfiladero o estrecho cañón formado por el río, impresiona y atrae. Pero la atracción se hace incredulidad cuando eres consciente de estar caminando colgado de las paredes verticales del desfiladero a unos ciento cinco metros de altura con las aguas golpeando violentamente en su fondo en busca de la salida a tres kilómetros más abajo por el Salto del Chorro.

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