Menorca, la cultura de la piedra

Menorca se ofrece al visitante con todo el atractivo de sus innumerables y bien cuidadas playas y calas en la larga cintura de agua del mar de la isla. Como un anillo, el camí de cavalls (camino de caballos) que circunda Menorca, nos permite pasearla en su totalidad alcanzando todos los parajes costeros de relevancia; este camí de cavalls fue concebido como medida defensiva en el siglo XVIII y permitía la vigilancia contínua de la isla y el desplazamiento de tropas para su defensa.

Tanto de norte  a sur como de este a oeste encontramos emplazamientos como Es Castell, antigua Villa Carlos, y su encantador puerto, la singular urbanización de Binibèquer Vell, playa de Binigaus, Cala Escorxada, Tebalúger, Cala Mitjana, Cala Galdana y su urbanización, Cala en Turqueta, una de las preferidas del público en general y de las primeras en llenarse, Cala des Talaier, Son Saura, paraje de Calespiques, Punta Nati con su faro, Cala Morell, playa de Binimelá y Cala Pregonda, el Cap de Cavallería, Fornells, Cala de sa Torreta, la Platja des Grau o el mismo pueblo de Grau con su puerto de pescadores y una urbanización discreta y respetuosa con el medio. Las ciudades de Maó (Mahón) y Ciutadella (Ciudadela), en los extremos norte y sur de la isla y unidas por la principal vía de comunicación a lo largo de más de cuarenta y cinco kilómetros, ofrecen en sus contrastes históricos, arquitectura y actividad económica, junto a las características comunes, dos ocasiones estupendas de disfrutar con su visita.

Naveta de Rafa Rubí-MenorcaPero Menorca (la “isla menor“, pero no la menor de las islas de Baleares) está impregnada de otra cultura omnipresente en la vida de los isleños, que es la cultura de la piedra. Desde los monumentos megalíticos en forma de talayots (atalayas de carácter defensivo y también empleadas para comunicarse a través de señales de una a otra), navetas (enterramientos pétreos en forma de nave invertida) o taulas (mesas y dólmenes) hasta la construcción de kilómetros y kilómetros  de muros o paredes secas que encajan carreteras y dividen montes y campos o las construcciones defensivas más modernas y las de usos agropecuarios en las parcelas, todo es piedra y la expresión de su vitalidad y fuerza, con vocación de durar. Sigue leyendo

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Rusia (II).- Moscú

RUSIA, mayo de 2019
MOSCÚ

Entre San Petersburgo y Moscú se extienden setecientos largos kilómetros de taiga que recorre el tren en unas cuatro horas. A un lado y otro del recorrido se suceden los bosques, ríos, lagos, pequeñas poblaciones y casas aisladas y más bosques de coníferas con abetos, pinos, alerces, abedules y enebros. Es un paisaje primaveral hermoso y relajante en el que cuesta imaginar las condiciones extremas del invierno.

El tren avanza por entre barrios periféricos sin que parezca que se va detener o encontrar la estación final de Moscú. La gigantesca urbe, con sus quince millones de almas, se extiende sobre una horizontalidad monótona. La primera impresión es que en Moscú no hay nada más que autovías y carreteras llenas de vehículos cruzándose y formando una gigantesca tela de araña en la que quedan atrapados los edificios, los monumentos, los barrios, los hoteles, las personas, todo. Si San Petersburgo era un mosaico de ciudades aisladas por el agua y con incontables puentes para romper su aislamiento, Moscú aparece como un conglomerado de islas de hormigón separadas por ríos de asfalto.

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Aprovechando la pronta llegada a Moscú intentamos viajar hasta el monasterio trinitario de San Sergio, a unos 60 kilómetros. La visita al monasterio del siglo XIV y el almuerzo en sus inmediaciones eran nuestro objetivo. Pero resulta difícil llegar a una hora razonable. Atascos por obras que realizan aprovechando los días buenos de primavera y verano, pero que son los que coinciden con la afluencia masiva de turistas, y una hora punta de salida de la ciudad complican el viaje. En el recorrido podemos ir viendo desfilar algunos símbolos emblemáticos moscovitas, como el monumento impresionante de las esculturas –restauradas- de la campesina con la hoz en la mano y el obrero empuñando el martillo, en un gesto decidido de avanzar unidos hacia las conquistas sociales revolucionarias: poco más adelante, algunos edificios gubernamentales y centros de investigación espacial con un museo, adivinándose en el exterior alguna nave espacial, cohetes y satélites artificiales. En otro punto, marcando la ubicación del museo espacial, se alza una gigantesca escultura en titanio que simula la cola o rastro dejado por un cohete elevándose hacia el espacio. Airosa e impresionante. Se suceden las llamadas dachas o propiedades agrarias con sus casitas, cedidas a sus dueños actuales como incentivo para que cultivaran el terreno y ayudaran a incrementar  la deficiente producción agraria. Sigue leyendo

RUSIA (I).- SAN PETERSBURGO

RUSIA, mayo de 2019
SAN PETERSBURGO

Los aviones son rápidos, pero impresiona comprobar la distancia desde España hasta San Petersburgo y su latitud báltica, por encima de Estonia, asomada al golfo de Finlandia a donde lleva sus aguas el río Neva que cruza la ciudad con sus canales y que nace 80 Kilómetros más al norte, en el Lago Ladoga.

No sé. La impresión que me dio San Petersburgo fue que se trataba de una ciudad hecha por los zares para los zares. Fue creada con este nombre por Pedro I el Grande (1703), luego se llamó Petrogrado, más tarde Leningrado, y otra vez vuelve a ser San Petersburgo por votación popular. La monumentalidad de sus palacios y edificios, el trazado de sus calles, los canales, las inmensas avenidas y plazas, compiten con las innumerables iglesias ortodoxas, varias protestantes y alguna católica. Las iglesias ortodoxas de San Petersburgo, al igual que todas las que se extienden por Rusia, podemos contar-como J. Jiménez Lozano comenta en su libro “Las gallinas del Licenciado” acerca de las antiguas de Constantinopla- que “tienen cúpulas como cebollas de oro o gorro tártaro de lapislázuli puestos sobre sus torres

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Los colores de la ciudad son de tonalidades claras en las fachadas por aquello de iluminar su ambiente, sobre todo en los largos días de su largo y oscuro invierno. Las avenidas de amplia calzada y aceras se siguen con un trazado limpio y rectilíneo con los edificios de gran porte y de alturas regulares. Todo parece majestuoso y hasta solemne. Pero hay otra vida al fondo de los callejones que se abren regularmente en las calles y que acaban en un patio de vecinos que es, en realidad, como un pequeño barrio escondido, alguno con su iglesia o pequeño teatro o sala de fiestas; también hay patios más modestos y humildes de fachadas desconchadas y ventanas que se sujetan de manera precaria. Es la otra ciudad que aparece en cuanto te alejas unos cientos de metros a través de un pequeño parque o una calle estrecha. Las dos conviven en aparente armonía, la espectacular de los bulevares, grandes parques e iglesias catedrales, y la reservada, sencilla, utilitaria, de los patios traseros. Sigue leyendo

ARRIBES DEL DUERO, el mundo del agua y el granito (II)

Arribes del Duero, el mundo del agua y el granito (II)
22 de mayo de 2019

Saldremos de mañana de Fermoselle en dirección a la presa de La Almendra, gigantesca obra hidráulica que cierra el paso del río Tormes en un angosto desfiladero. Dando la vuelta tomaremos la dirección de Fariza; en el recorrido, de una belleza natural, se puede apreciar en su valor la arquitectura popular sayaguesa en los puentes y pasos bajos de ríos y arroyos a base de grandes losas de granito puestas sobre enormes morrillos a modo de tajamares, en las construcciones agrarias, las paredes para las demarcaciones de las fincas y lo pintoresco de sus casas. Entre las fincas se alzan muros de piedra seca construidos entre pilones de una sola pieza y cierta altura, semejantes a pequeños monolitos, que sujetan otras piedras alargadas de similar tamaño acostadas a uno y otro lado de las verticales. También colocan algunas losas planas que hacen de cubierta. El resto de la actividad agrícola y ganadera y de la vida del entorno hace acto de presencia con los rebaños de ovejas con sus perros, pastor o pastora, ocupando todo el ancho de la estrecha calzada, así como las noticias de las romerías de los días principales y festivos en las que se sacan los pendones, tan tradicionales del reino leonés, que aquí son totalmente blancos. Desde Fariza harán la procesión hasta la iglesia de Ntra. Sra. Del Castillo, elevada sobre el cerro ocupado antes por un antiguo castro vetón o vacceo según los restos documentados en el lugar. Una iglesia interesante en un entorno ameno con su pradería y arbolado bien cuidado, y una curiosa inscripción sobre una piedra colocada en la entrada del porche, que no sabría identificar, tal vez algún signo o símbolo de origen masónico. Sigue leyendo

ARRIBES DEL DUERO, el mundo del agua y el granito (I)

Arribes del Duero, el mundo del agua y el granito (I)
22 de mayo de 2019

El Duero, a su paso por tierras zamoranas del Sayago, choca frontalmente con el granito, se retuerce y labra un paisaje de hoces y desfiladeros tomando dirección sur hacia territorios salmantinos con la constancia del agua en su trabajo, erosionando y cavando gargantas que llegan a sobrepasar los 200 metros de profundidad. Decir que el resultado de este choque brutal del agua y el granito es espectacular, está de más. En esta labor el Duero recibe la ayuda del abundante caudal del Esla por su derecha y la acción decidida del Tormes, por su izquierda.

Estas tierras, que junto con las portuguesas de Tras os Montes de la otra orilla formaron parte del Reino de León, conservan, además de su peculiar orografía, el aire de la vida tradicional en la que han ido calando las formas de la modernidad con cierta calma y acomodo. Territorios y comarcas de asentamientos judíos, de aquellos que fueron alejándose hacia Portugal tras su expulsión de España en 1.492 con los Reyes Católicos, y que dejaron su impronta en los pueblos por donde fueron pasando.

La penillanura, de abundantes y frondosos bosques de encinas y robles, se extiende en extensas dehesas ganaderas. Otras especies arbóreas se dan en este espacio de los arribes, tales como el alcornoque, el enebro y el almez; éste último forma bosques de almezales cerca de las orillas de los ríos. Es un árbol pariente del olmo que da frutos comestibles, aunque se usan –principalmente- para consumo de los animales. Se relaciona con Ulises, de quien se dice que tras comer el fruto del almez, él y su tripulación olvidaron el nombre de su patria. Los colores de la primavera nos regala la vista de una intensa gama de verdes, amapolas, cantuesos, lavandas y los amarillos de los matorrales formados por chumberas, jaras, piornos, retamas y abundantes tomillos. El cantueso o lavándula stoechas, también conocido –entre otros nombres- como tomillo borriquero, es un arbusto de flores moradas y un aroma entre la lavanda y el tomillo. Tiene propiedades medicinales y, como nota curiosa, puede usarse como repelente de los mosquitos. Sigue leyendo

Cervatos, la Colegiata de San Pedro

CERVATOS, la colegiata de San Pedro
21 de mayo de 2019

Pasando de Cantabria hacia la meseta palentina por la Sierra de Híjar, en el municipio de Campoo de Enmedio, nos encontramos con Cervatos; este lugar de escaso y bien conservado caserío acoge, en su parte alta, una interesante colegiata románica consagrada a San Pedro. Fue construida como monasterio en 1.129 y regido por la orden benedictina; luego alcanzaría el título y poder de colegiata con los agustinos y los privilegios concedidos por Urraca I y Alfonso IX, reyes de León. La colegiata se desenvolvía con mayor autonomía y dominio de los territorios que controlaba. El auge del Camino de Santiago, instaurado por el rey asturiano Alfonso II el Casto y desarrollado bajo el reinado de Alfonso VI de León, beneficiaron de manera decisiva a la colegiata de Cervatos.

¿Pero qué es lo que llama poderosamente la atención de esta colegiata? Sin ninguna duda, digamos que nos asombran los motivos escultóricos de su exterior, extendidos por los capiteles de las arcadas de la fachada, los arcos torales y los canecillos que se extienden hasta su ábside. Mirando al siglo XII con la mirada del siglo XXI, no parecen encajarnos las representaciones profanas en las que, junto a escenas de la vida cotidiana, se representan todo tipo de escenas eróticas y de carácter sexual con escenas explícitas; los motivos obscenos nos sorprenden en un mundo medieval de profunda cultura religiosa y sobre las paredes de un templo. Con cierta dificultad debido a la erosión y el paso del tiempo, se pueden contemplar prácticas sexuales que superan al Kamasutra. Un hombre sentado nos muestra su enorme falo o una mujer con las piernas abiertas exhibe sus órganos sexuales; en otras escenas se representan experiencias sexuales con animales y  otras de distinto tinte lujurioso acompañadas de las que hacen alusión a la gula, acompañadas de aquellas en las que aparecen distintos instrumentos musicales de carácter popular como la pandereta, la flauta, el cuerno o el rabel. También podemos ver la representación de la manzana como símbolo de la tentación y los animales considerados negativos como el mono, la cabra y la liebre.

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Tenerife (III)

Recorriendo la isla de Santa Cruz de Tenerife
Abril de 2019
Los lugares:
I
PUERTO DE LA CRUZ
EL BARRANCO DEL INFIERNO – ADEJE – MASCA
EL TEIDE
II
GARACHICO
ICOZ DE LOS VINOS
PUNTA DEL TENO – LOS GIGANTES – SANTA ÚRSULA
III
TACORONTE – TEJINA – VALLE DE GUERRA
ANAGA: CRUZ DEL CARMEN – PICO DEL INGLÉS – LAS CARBONERAS – CHINAMADA
PLAYA DE LAS TERESITAS –SANTA CRUZ DE TENERIFE – LA LAGUNA

 III
TACORONTE, TEJINA Y VALLE DE GUERRA

Ninguna de estas poblaciones se puede decir que tengan algo de singular más allá de la modestia de sus iglesias; las extensas poblaciones entre plataneras y otros cultivos de invernadero, se precipitan ladera abajo hacia el mar. Apenas algún rincón costero de acceso poco atractivo y playas, accidentes o detalles de escaso interés. Sobresale en el territorio la explotación de los terrenos y el modo de vida laboriosa de sus gentes. El turismo, para bien o para mal, ocupa un lugar secundario y la impronta de su estilo urbanístico no tomado asiento en estos lugares, muy poblados y explotados de manera práctica e intensiva, sin concesiones a la estética.

En Tacoronte puede visitarse, a pie de carretera y a la salida del pueblo, una casona solariega de los señores que fueran antaño los amos del valle y las laderas volcánicas. Hoy esta casa está convertida en museo antropológico. No tiene grandes cosas, pero tampoco carece de interés la visita.

La llovizna que empezó a caer de manera casi imperceptible, acabará convirtiéndose en lluvia menuda y constante; llegando a las inmediaciones del Puerto de La Cruz, el cielo empieza a abrirse en claros dejando pasar, a ratos, el sol.

PARQUE RURAL DE ANAGA

En el noreste de Tenerife, Anaga ofrece una vista radicalmente opuesta a la del noroeste en la Punta del Teno. Humedad, masas boscosas dominadas en su parte media por las sabinas y pino canario; una variedad increíble de especies vegetales, frondosidad y cultivos de altura en las pendientes aterrazadas, roques impresionantes en formas y alturas y barrancos que se precipitan ladera abajo buscando la salida al mar. Un paisaje volcánico tapizado de verde en su esplendor que subyuga los sentidos.

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Turquía en el recuerdo (IV) De Capadocia a Aspendos y Antalya

TURQUÍA
Marzo de 2008

Por la Ruta de la Seda hasta Aspendos y Antalya

Soplaba el viento con fuerza en Capadocia y resultó imposible vivir la experiencia de volar en globo al amanecer. Iniciamos el viaje hacia Antalya a través de unos largos 600 kilómetros atravesando la ciudad de Konya y los montes Taurus que, al noroeste, atravesará el río Eúfrates. El día es complicado por el viento cargado de arena que azota sobre la extensa llanura y barre la carretera, dificultando la visibilidad. Un accidente grave de un autobús y un turismo delante de nosotros con dos muertos. Y nieva en el paso de los montes Taurus a 1.825 metros de altura. Casi doce horas de de un viaje que resultó complicado y cansado por la arena, el viento, la lluvia y la nieve, con la peor parte del accidente mencionado. En medio de todo ello, la visita al Caravasar de el Sultanhari, lo que sería una posada de reposo para las caravanas que hacían la Ruta de la Seda.

Una vez llegados al hotel Dedeman, en la bahía de Antalya, es la hora de relajarse y tomar un gratificante baño.

Aspendos, a unos 50 kilómetros de Antalya, nos espera al día siguiente con la sorpresa y el regalo de sus restos arqueológicos. En la ciudad romana sobresalen el acueducto –con una longitud de 850 metros y su altura original, y el teatro con capacidad para unas 15.000 personas, tal vez, según dicen, el mejor conservado de toda Asia Menor. La verdad es que la acústica resulta perfecta y sus graderíos y escenario se alzan con sobria majestad. Esta imponente obra arquitectónica estaba dedicada a las divinidades romanas y a la familia imperial. El acueducto aseguraba, a su vez, un abastecimiento suficiente y seguro a la ciudad de Aspendos.

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Turquía en el recuerdo (III) Capadocia, en el corazón de Anatolia central

TURQUÍA
Marzo de 2008

CAPADOCIA, en el corazón de Anatolia central

Atravesamos el valle de Konya, tal vez el más grande y ancho de Turquía, en dirección a Aksaray. Los pueblos se mimetizan con el paisaje y su color arenoso, azotados por el viento en la extensión interminable de campos salpicados de rebaños de ovejas con su pastor y su burro, acompañados de los perros. Se distingue, al fondo, la línea montañosa entre la neblina y la presencia de un volcán nevado que supera los 3.800 metros de altitud. La carretera se abre paso por rectas interminables que recorren los camiones con su pesada carga hacia Ankara o hacia el Mar Negro. El fuerte viento arrastra nubes de polvo y plásticos. Las construcciones de adobe se cubren con tejados de cañas y arena. Todo ello conforma la visión de un paisaje duro y áspero en el que la vida no parece fácil.

Sobrepasada la ciudad de Aksaray llegamos a la ciudad subterránea de Kaymakli, excavada hace más de 1.700 años. La ciudad está conformada por un conjunto laberíntico de pasadizos, habitaciones, iglesias, pozos de agua, cocinas, respiraderos, almacenes y cementerio. Fácil de defender. La temperatura media en el interior de unos 9 grados durante todo el año, contrasta con la del viento cálido del exterior que lo envuelve todo en nubes de polvo.

A lo largo del camino hacia Ürgüp se continúan las casas, e incluso fortalezas, construidas en la roca. Estamos en mitad de Capadocia y a unos 1.800 metros de altitud.

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Tenerife (II)

Recorriendo la isla de Santa Cruz de Tenerife
Abril de 2019

Los lugares:

I
PUERTO DE LA CRUZ
EL BARRANCO DEL INFIERNO – ADEJE – MASCA
EL TEIDE

II
GARACHICO
ICOZ DE LOS VINOS
PUNTA DEL TENO – LOS GIGANTES – SANTA ÚRSULA

III
TACORONTE – TEJINA – VALLE DE GUERRA
ANAGA: CRUZ DEL CARMEN – PICO DEL INGLÉS – LAS CARBONERAS – CHINAMADA
PLAYA DE LAS TERESITAS –SANTA CRUZ DE TENERIFE – LA LAGUNA

II
GARACHICO

Este pueblo convertido en villa, de indudable interés, conserva iglesias, palacios, casas nobles y conventos. El enclave fue arrasado por una erupción volcánica en el siglo XVIII. Queda, como testimonio del desastre, la llamada Puerta de Tierra a unos seis o siete metros por debajo del nivel actual del suelo, convertida en pequeño parque y rincón de los poetas.

La costa de Garachico, rizada de lavas negras, es abatida por la fuerza del océano y al lado de la villa se forman unas piscinas naturales bien acondicionadas para su uso público.

Como en todas partes, se acierta en ocasiones y en ocasiones se cometen errores urbanísticos de bulto; en este caso fue un acierto el actual trazado de la carretera que da acceso a Garachico, y un tremendo error el ubicar un campo de fútbol frente al impresionante monasterio de monjas franciscanas, cerrando la vista y el acceso al casco urbano. Es fácil imaginar ese espacio del campo de fútbol destinado a jardines, espacio que tal vez fuera en su tiempo huerto del monasterio. La cosa tiene arreglo, aunque imagino que no será sin la oposición de gran parte o la mayoría de los ciudadanos que seguirán prefiriendo mantener el sinsentido de ese descomunal muro de hormigón entre el mar y la villa.

ICOZ DE LOS VINOS

Cuando llegamos en la tarde del domingo a Icoz, la Casa del Drago ya estaba cerrada. Nada impide, por otra parte, contemplar y fotografiar el mítico drago milenario acompañado de una joven y esbelta palmera al borde del barranco, hace años abandonado y hoy convertido en un jardín salvaje y sugerente.

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